Peatonalizar

AROUSA

AREOSO | O |

16 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

¿ALGUIEN PUDO pensar alguna vez que los ingenieros que contrataba la Iglesia en la Edad Media diseñaban las calles pensando en que algún día las recorrerían unas máquinas con ruedas que circularían por ellas a 150 kilómetros por hora? Pero ocurre, claro. Y así una villa tan enxebre como Mondoñedo, que debería ser un paraíso para los sentidos, se convierte en un infierno cuando uno trata de llegar hasta la catedral con dos niños escurridizos sorteando los vehículos por aquellas estrechas calles empedradas. Una aberración. Tengo la sospecha de que Merliño y el rey Cintolo emigraron hace ya unas décadas. Trasladen lo de Mondoñedo a la plaza de Fefiñáns o a Vista Alegre y estamos en las mismas. Es como si ahora nos empeñamos en que circulen platillos volantes por la vía rápida. Pero de la misma manera que los ingenieros de entonces no podían prever los tráficos futuros, los actuales -y más aún los políticos que tienen por jefes- no pueden pretender que Fernando Alonso compita contra Shumaker por las vías romanas. Por eso su obligación es buscar alternativas adecuadas a los nuevos tiempos. O sea, autopistas, circunvalaciones y planes de tráfico. Estatales, autonómicos y municipales. Que hay para todos.