Reportaje | Estudiantes de Carril en las Olimpiadas de Matemáticas Un grupo de seis alumnos vilagarcianos compitieron en una especial carrera en la que demostraron sus dotes en modalidades como la lógica, la aritmética o la geometría
11 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Hay quien desarrolla sus músculos en la piscina y quien moldea las pantorrillas sobre una bicicleta. Pero el deporte no es sólo una habilidad física, y el ajedrez no es el único ejemplo. Las matemáticas, por ejemplo, al margen de ser la pesadilla de muchos estudiantes, ofrece la posibilidad de ejercitar y desarrollar la mente, un ejercicio al que se puede enganchar uno ya en el instituto. A ese deporte se dedican, entre otros, Daniel Martiñán, Iván Dasilva, Francisco Campos, Aldo Gómez, Eduardo Rey y Cristina González, seis alumnos de segundo de ESO de Carril que, al igual que sus compañeros de clase, estudian matemáticas por obligación, pero con unos resultados académicos que llevan a pensar que para ellos, más que un sacrificio, es un placer. Los seis superan sus exámenes con envidiados dieces y nueves, por eso su profesora los eligió para participar en la fase de zona de las Olimpiadas de Matemáticas que se celebran en toda España. Las pruebas se realizaron el pasado 29 de abril en Pontevedra, y los muchachos salieron de lo más airosos del reto. Tanto, que de los treinta pitagorines que compitieron en la ciudad del Lérez, dos carrileños fueron seleccionados para la final gallega, que se celebrará mañana en Oleiros. Daniel Martiñán e Iván Dasilva competirán allí por un puesto en el campeonato nacional, que será en junio y en que sólo participarán tres gallegos. Un difícil reto A los seis se les nota que los retos no les asustan. Daniel Martiñán, uno de los seleccionados para la final gallega, reconoció que al principio las preguntas le parecieron muy difíciles. «Pensé que no iba a ser capaz de hacer ningún problema, pero luego los fui mirando y salieron todos», admitió, y sus compañeros asintieron dándole la razón. Las cinco preguntas, lógicamente, se adaptaban al nivel de estudios de los concursantes, pero sin concesiones, ya que iban de la geometría a la aritmética pasando por la lógica. Su futuro aún no lo tienen claro, que todavía son jóvenes, pero no parece que ninguno se vaya a decantar por el estudio de las metáforas gongorinas. Dicen que matemáticas, económicas o ciencias similares. Con una excepción, por supuesto, uno quiere ser periodista. Lógico, siempre tiene que haber un cronista que narre para la posteridad las odiseas olímpicas de sus compañeros en torno a la raíz cuadrada.