El cine anda entre cuadros

La Voz

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

El palomar El curso de cortometrajes organizado por el Concello de Vilagarcía ha dado como fruto una pequeña película, de cuatro minutos de duración, que ayer se estrenó

06 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Parece que fue ayer, más bien, cuando el Concello de Vilagarcía anunciaba la inmediata realización de un curso de cortometrajes. De aquel curso, muy deseado por los jóvenes del municipio, probablemente habrán salido unas cuantas vocaciones de cineastas. Y es que eso de hacer películas tiene que ser bonito, ¿no creen? Tener una idea y convertirla en imágenes. Los alumnos del certamen han tenido ocasión de cumplir lo que para muchos es un sueño inalcanzable: han rodado ya su primera película. No es que sea muy larga: dura cuatro minutos. Pero ayer, cuando se estrenó la obra en el Auditorio de Vilagarcía, a los chavales les debió subir por el estómago esa corriente de emoción que marca los buenos momentos de la vida. El corto se titula A cadros . Y cuenta la historia de Camilo, un pintor que envía un cuadro a un certamen de arte contemporánea por aquello de ver si de esa forma logra alcanzar la fama. Y la fama llegó, y llegó de golpe: ganó el concurso y sin tiempo apenas, se convirtió en un personaje reconocido y admirado. Pero luego, ya saben, todo se irá complicando, y complicando, y complicando... Como diría la presentadora del Un, Dos, Tres, hasta ahí puedo contar. También les puedo decir que, además de ser una oportunidad única para los chavales que se han encargado de la dirección -Julio de la Iglesia a la cabeza-, de la producción, la fotografía, y todo lo demás, A cadros ha sido también una oportunidad de oro para seis jóvenes que han hecho sus pinitos en el mundo de la interpretación. Los chicos y chicas han sido elegidos entre un buen puñado de aspirantes que hace apenas unos días desfilaron por el auditorio. El rodaje El curso fue el primer paso de A Cadros . El rodaje fue el segundo. Ayer, la historia de este pequeño trabajo artístico llegaba a uno de sus momentos cumbre: el estreno. El lugar elegido para el acto fue el Auditorio de Vilagarcía. Una instalación en la que, al menos durante cuatro minutos, se guardó silencio para dejar hablar a los artistas y a sus mecenas: Mr. Misto.