En las cuentas presentadas por la entidad en su memoria anual aparece un déficit de 31.500 euros al cierre del ejercicio del año pasado. Los responsables de Cáritas no le dan, sin embargo, demasiada importancia a los asuntos económicos. El párroco de la interparroquial asegura que pasaron por momentos peores, y que incluso tuvieron mucho miedo cuando pusieron en marcha las obras de rehabilitación de la casa de San Cibrán. «Teníamos miedo porque no podíamos invertir ahí el dinero de los pobres». Pero la gestión de Pérez del Oro y la ayuda de muchas empresas que colaboraron con la entidad permitieron sacar adelante el proyecto. Por eso las cuentas no son un fel reflejo de la realidad. «Los sábados vienen un montón de comerciantes del mercado que nos traen pescado, verdura o patatas, y siempre quieren permanecer anónimos». Una prueba más de esa solidaridad ciudadana es la furgoneta que les acaba de ceder Autovisa para el reparto de comida y otros artículos entre los más necesitados. Por primera vez, la memoria incluye los balances de algunas de las parroquias.