?a liga regular se acaba en la LEB-2 de baloncesto masculino. Y, sin embargo, el Celso Míguez Procolor quiere más. Sus dos victorias en las últimas jornadas han permitido al conjunto pontevedrés depender de sí mismo para meterse en la fase por el título. Los colorados tendrán asegurado el pase, por primera vez en su historia, si ganan esta tarde al Rosalía de Castro en Santiago . La única baja de Miguel Ángel Ortega para este encuentro es la de Javier Valdivielso, que se ha perdido media temporada por culpa de una hernia discal. El Celso Míguez ha visto cómo se disparaban sus opciones después de ganar consecutivamente al Aguas de Valencia y al Burgos, el mejor equipo del grupo. Incluso de perder en Santiago, los pontevedreses tendrían opciones de entrar en la fase con premio, aunque ya no dependerían de sí mismos: tendrían que esperar un pinchazo del equipo que los sigue en la clasificación, el Cornellá, que juega contra el Caja Rioja. Rival condenado Condenado a jugar la promoción de descenso, el Rosalía de Castro podría ser un buen rival para los propósitos del Celso Míguez. El cuerpo técnico colorado teme que los compostelanos se tomen la cita como un examen de cara a los partidos en los que se jugarán la temporada: acudirán al encuentro en mejor estado de forma que en los últimos tiempos, y sin presión alguna, pues saben que en lo que queda de la liga regular ya no tienen nada que hacer. «Son un equipo peligroso, todos los jugadores tienen una gran capacidad anotadora, pero quizás les falta esa química que les ayude a responder cuando las circunstancias son adversas», explica Antonio Pérez, directivo del Celso Míguez Procolor.