Treinta metros

AROUSA

AREOSO | O |

19 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

LA polémica de los treinta metros cuadrados es totalmente divertida. En realidad, creo que quien corresponda la soltó para dar un tema de conversación al personal. De aquella, la Liga parecía sentenciada -posiblemente, ahora también lo esté- y si antes el lema era pan y toros, ahora están Fernando Alonso y la barriga de Ronaldo para alienar al personal. Ahora, tema para un bar sí que da. Hace siete días, un grupo de aventureros se adentraron en la Galicia profunda, incluso en la rural, para acometer una expedición festivo-gastronómica. En una de las obligadas paradas para repostar surgió el tema. En el local estaban el camarero y dos paisanos. Lógicamente enfadados porque se había suspendido el partido de los italianos, que habían confundido el fútbol con el combate naval. Las comparaciones entre los pisos de treinta metros y la superficie del bar en cuestión surgieron al instante (entre otras cosas porque no había fútbol en la tele, insisto). Como sólo sabemos discrepar a gritos, aquí la caja lista de nuevo nos delata, los tres (el jefe y los dos clientes) no pudieron ser ajenos a la discusión. Y surgió entonces, la sabiduría gallega, que diría el de Rianxo. Uno de los paisanos sacó un metro de madera y se puso a medir. Nos calló a todos. É o país.