La cosa política
09 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?bonado a la paradoja permanente, el universo político amenaza en ocasiones con fagocitar a quien mejores oportunidades parece tener por delante. En el caso del BNG de Vilagarcía, las elecciones municipales del 2003 situaron a los nacionalistas en una posición impensable apenas meses antes de los comicios. De la mano de Xosé Castro Ratón , el Bloque duplicó su presencia hasta tal punto de que, en un hipotético escenario postGago, la formación podría incluso dar la batalla por convertirse en la primera fuerza de la izquierda y, por lo tanto, aspirar con ciertas garantías a la alcaldía. Sin embargo, justo cuando los números empiezan a salirle al BNG, el propio Castro Ratón se muestra partidario de retirarse de la carrera política con las elecciones del 2007 como horizonte último. La moderación que, con Roque Durán , se le resiste al Bloque en Cambados funciona, en cambio, en Vilagarcía. Pese a ello, y pese a constituir el mayor granero de votos de la comarca, la estructura y la dirección del BNG en O Salnés parecen prescindir bastante del grupo municipal de la capital arousana a la hora de planificar su actuación y tomar decisiones. Vilagarcía no es en la práctica una plaza fuerte dentro del esquema interno de los nacionalistas, aunque la teoría y los resultados electorales así lo indican con claridad meridiana. El puenteo de Gago Más que malas, las relaciones entre el consello comarcal y el grupo municipal vilagarciano son escasas, y la comunicación, poco fluida. Así se explica, por ejemplo, la polémica generada por la oposición de los de Castro Ratón a la televisión comarcal digital que tanto ansía el PSOE de Javier Gago . Tanto disgustó a los socialistas el revés propinado fundamentalmente por el Bloque en esta cuestión, que movieron los hilos para plantear una queja en toda regla por arriba. Es decir, desde la ejecutiva de los socialistas gallegos a la ejecutiva de los nacionalistas gallegos. El hábil y astuto puenteo funcionó, y la correa se tensó hacia abajo: la dirección comarcal reconvino a sus representantes en Ravella sin haberse percatado de cuál era la táctica desplegada por el equipo de Ratón ni las razones que llevaban a los cuatro concejales a plantar cara al proyecto que enarbolaba Gago López. A la postre, los nacionalistas estuvieron a punto de arrancar el primer pacto de alcance al PSOE desde el acuerdo de la liberación de las concejalías. Véase la creación de una comisión para el funcionamiento de los medios de comuniciación municipales. Con todo atado, sólo una intervención inesperada de última hora frustró la operación, y eso que tanto el alcalde como el portavoz del gobierno local, Jesús Paz , estaban de acuerdo con ella. El cansancio del portavoz Este tipo de episodios explican en buena medida el cansancio político que aqueja a Castro Ratón. Pese a que él mismo insiste una y otra vez en que su virtual retirada, que en ningún caso se produciría antes del fin del actual mandato, obedecería a motivos puramente personales, lo cierto es que existe cierto hastío que también afecta al número dos y ex responsable local del BNG en la capital arousana, Manolo Rico . Así las cosas, el Bloque debe plantearse un escenario de futuro para el caso de que, efectivamente, Castro Ratón renuncie a liderar la candidatura del 2007 y Rico tampoco se sume a la lista. La lógica de la continuidad en el trabajo institucional señala hacia el actual grupo. Desde el comienzo de este convulso mandato, marcado por la pérdida de la mayoría absoluta de los socialistas, la estrategia del BNG ha pasado por un reparto de funciones entre los distintos miembros del equipo municipal. Y la figura de Ana Isabel Lorenzo parece surgir como la primera baza a la hora de plantear un futuro liderazgo. El hecho de que fuese ella la escogida para desempeñar la concejalía liberada es un síntoma claro. Agobada, de 31 años, Lorenzo ocupó el número tres en el 2003 y accedió por primera vez a la corporación en los comicios de aquel año. Es, por tanto, su primera experiencia en el ámbito municipal. No obstante, no es la única opción que se abre ante los nacionalistas. También Covadonga García Toriello , psicóloga, de 49 años, tendría opciones de protagonizar un proceso de renovación. Ella fue la elegida para representar al BNG en el consejo de administración de la Autoridad Portuaria. El perfil de Catro Ratón El problema es que, pese al reparto de atribuciones, ni Lorenzo ni García Toriello han ganado protagonismo de cara a la opinión pública. En el Bloque, la referencia externa sigue siendo, con más peso si cabe que en el momento de las pasadas elecciones, Xosé Castro Ratón. Ante este panorama, la renuncia del portavoz podría constituir un grave riesgo estratégico para un BNG que, si aspira a ganar la alcaldía, no sólo debe crecer y aprovechar el previsible desgaste del PSOE por la izquierda, sino convencer también a sectores ideológicamente tibios entre los que Ratón, que se ha desvelado como uno de los concejales más hábiles de este mandato, dispone de un crédito importante. En definitiva, hacerse con ese plus que marca la diferencia. En teoría, los nacionalistas tienen potencial electoral para ello. Al menos así lo demostraron en las autonómicas de 1997. De repetirse aquel resultado en unas municipales, el Bloque tendría en su mano el gobierno local. Así que convencen a Ratón para encabezar de nuevo la lista o el resto se ponen las pilas ya. No les queda otra.