Fervor

| XURXO MELCHOR |

AROUSA

ENTRE LÍNEAS

05 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

CUATRO horas para ver al Papa muerto tras una cola kilométrica. Me ha sobrecogido el fervor que demuestran los peregrinos que se aprietan en El Vaticano para dar su último adiós a Juan Pablo II. Empequeñece el alma ver tanta devoción. Pero el camino de la bondad está minado. No, no basta con mover Roma con Santiago para ser uno de los cuatro millones de personas -o eso dicen- que van a despedir en persona a Su Santidad. No basta. La bondad se demuestra día a día. Sonriendo y no enseñando los dientes. Pensando en los demás y no sólo en uno mismo. Tendiendo la mano y no apretando el puño. Alegrando el corazón a los demás y no llenándolo de pesar. Amando y no odiando. Yo no iré a El Vaticano. Soy de los que invierto todo mi fervor intentando no ser un capullo con el prójimo. Y, para eso, no hay que hacer ninguna cola.