Crónica | El BNG pide en el pleno que se retire el monumento falangista de O Grove Los ediles mecos se saltaron la tónica de debate igual a discusión durante horas. El buen rollo imperante culminó con el alcalde llamándole por el apodo de Manuel al monolito fascista
01 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Al igual que la Coca Cola sin cafeína, la sesión plenaria del jueves sin polémica no tuvo esa gracia que acompaña a los plenos de O Grove. Por una vez, y sin que sirva de precedente, los asuntos a debatir no crisparon los ánimos de los munícipes así que en poco más de dos horas-un tiempo récord para esta corporación- se dio carpetazo a los ocho puntos que formaban el orden del día. El primer punto en resolverse fue el cambio en la junta de gobierno. El alcalde informó a la corporación de que el puesto de Francisco Fontán, que causó baja en el 2003 por enfermedad, lo ocupará ahora el concejal de Pesca, Miguel Devesa. Tras tocar este punto, los ediles se ocuparon de la tramitación de una subvención para Servicios Sociais y de votar el pliego de condiciones para la explotación del tren turístico. En este asunto, y después de que el alcalde accediese a modificar alguna de las condiciones del concurso para contratar este servicio, todos los grupos votaron a favor, a excepción de los socialistas. Se pasó luego al tema protagonista de la sesión: la indemnización que pedirá el Concello para la familia de la calle Pablo Iglesias que sufrió inundaciones en su local a causa de una deficiencia del saneamiento público. En todo momento, tanto el gobierno como la oposición reconocieron que los daños que se habían causado (el local se inundó varias veces) fueron por culpa del Concello. La intención de la instructora del expediente, Paula Janza, era solicitar una indemnización de 1.400 euros, ya que, al parecer, los informes periciales no aportan las suficientes pruebas para solicitar más dinero. La oposición no lo aceptó y obligó al alcalde a que se votase la solicitud de 6.500 euros al Consejo Consultivo, que será quien decida. Miguel Pérez, pese a que su propuesta era de 1.400 euros, no tuvo problemas en contentar a la oposición sin apenas forzar el debate. Más costó sacar de sus trece a la secretaria accidental, que parecía obstinada en los 1.400 euros y que tuvo que preguntar hasta tres veces a los ediles para convencerse de que, por unanimidad, había decidido solicitar los 6.500 euros. Con mucha más calma En un ambiente ya más distendido, el BNG pidió que se retire el monolito falangista que hace días apareció teñido de rojo y con una pintada que reza «despois do de Madrid, agora tócache a ti». Pérez quitó hierro al asunto y puso la nota graciosa refiriéndose a él como «el Manolito».