Hormigonados

| SERXIO GONZÁLEZ |

AROUSA

EN ALGÚN lugar entre la brutal sinceridad del inconsciente y la inopia del político del tira palante que ya veremos se sitúa el alcalde de Negreira. Blanco Pazos acaba de hacerse un hueco entre lo más selecto de los friquis con denominación de origen gracias a su arenga sobre lo bien que le vendría a cualquiera tener «un Estado en la cabesa», propiedad que atribuye sin sonrojo y con evidente confusión de términos a su admirado «don Manuel». Entre otras joyas, el regidor nicrariense se felicita por los «92 núcleos todos hormigonados» por los que sus administrados pueden pasear «en sapatillas». Lamentablemente, su visión responde a una implacable realidad, que se extiende a la Costa da Morte con especial virulencia. Aquí aún estamos a tiempo de evitar que sus formighones nos coman por completo. Cementar, cementarei.