Análisis | Competencias
16 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Si uno atiende por separado las razones que esgrimen cada una de las partes implicadas en el conflicto de A Lomba acaba por darles la razón a todos. La Consellería de Educación tiene razón cuando dice que las obras de mantenimiento le corresponden al Concello y que la mayor parte de lo que hay que hacer en A Lomba -enchufes, humedad, puertas oxidadas, servicios que no funcionan- es mantenimiento. Y acusa a Ravella de no haber hecho en años anteriores los trabajos que le correspondían para mantener el edificio en buen estado, y que por eso ahora estaba como estaba. Pero el Concello también tiene sus razones. Reconoce que a la administración local le corresponden las obras de mantenimiento, pero como «a todo porco lle chega o seu san Martiño», es normal que después de treinta años haya cosas que ya hay que sustituir, no reparar. Y si se atiende a los presupuestos que recibe para estos menesteres, casi que uno se cree lo de que no dan ni para pipas, porque es lo que suele ocurrir. Argumentos o excusas Pero no siempre basta con la fuerza de la razón, y a veces los argumentos, por muy sólidos que sean, suenan a excusas. Sobre todo cuando en el tercer vértice del triángulo está alguien a quien nadie se atreve a discutirle sus razonamientos: la comunidad escolar, indefensa ante una procesión de visitas que por vez de paleta, cables o martillos llegan encorbatadas de buenas palabras. Habrá que concluir entonces que ante la evidencia, sobran las razones, y que en caso de necesidad los argumentos suenan a excusas. La razón final la tendrá sólo quien por fin lleve a cabo las obras.