Reportaje | Voz Natura en el colegio de A Escardia Los alumnos del centro vilagarciano conocen en directo el trabajo en los viveros de Carril
12 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?onocer bien dos ecosistemas, el del huerto y el del mar, es el objetivo de las actividades que el colegio de A Escardia ha preparado este año dentro del programa ambiental de Voz Natura. En el recinto escolar, los pequeños cultivan un pequeño espacio. El suficiente para que puedan comprobar todo el proceso vital de los vegetales. En cuanto al mar, su proximidad permite que los alumnos puedan acercarse hasta la playa, estudiar este hábitat sobre el terreno y comprobar cómo trabajan los que viven de él. Durante los últimos días, los niños del colegio se fueron turnando para realizar esta visita al arenal de A Compostela. Para organizar esta actividad, el centro cuenta con la colaboración de la Policía Local, que colabora en el traslado hasta la playa, y también de la cofradía de Carril, cuyos miembros explican a los estudiantes los intríngulis del trabajo en el mar. El viernes fueron los alumnos de cuatro años y de tercer y cuarto curso quienes participaron en esta actividad. A las diez y media salieron del colegio para dirigirse, en primer lugar, hacia la playa. Allí comprobaron cómo trabajan los mariscadores en los parques de cultivo. Después, escolares y profesores continuaron la ruta hacia la lonja de Carril. Por la mañana, la actividad en la rula es escasa, puesto que la subasta del marisco no se celebra hasta media tarde. Así que el personal de la cofradía aprovecha para explicar a los niños cuál es la función de estas instalaciones. Después de conocer las seis especies que se trabajan en esta lonja, los estudiantes se convierten incluso en compradores de marisco en una imaginaria subasta. Con sus pulsadores, algunos afortunados pujan por los mejores lotes de berberecho y de almeja. Después, los trabajadores del pósito se atreven incluso a responder a las curiosas preguntas de los escolares. Antes de entrar en la lonja, los niños habían medido la altura que alcanzaba el agua. Veinte minutos después, al salir, volvieron a hacerlo. Pudieron comprobar, de esta forma, cuánto había subido la marea. Alumnos y profesores están muy satisfechos de este trabajo sobre el terreno. Pero quizás el año que viene sea todavía mejor, porque la cofradía de Carril ha prometido cederles una parcelita para que puedan cultivar bivalvos.