Los armadores le acusan de ordenar a un gruísta que dejase de trabajar para perjudicarles El patrón mayor dice que el operario se marchó porque «tiña vez pedida para ir ao médico»
11 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?a camorra volvió el jueves al muelle vilanovés. A las siete y media de la tarde, un grupo de bateeiros -precisamente, el grupo que está intentando sacar adelante una agrupación de armadores ajena al pósito- pretendía que el gruísta de la cofradía cargase un tráiler de mejillón para Italia. No pudo ser, ya que el operario tuvo que abandonar su puesto de trabajo. Hasta ahí, los hechos son más o menos claros. La controversia llega a la hora de explicar por qué el operario tuvo que marcharse. Según los bateeiros afectados, y como confirma Manuel Janeiro, el presidente de Nova Arousa, «marchou porque llo ordeou a confraría, porque isto é unha máis das represalias que toman con nós, por non estar dacordo con eles». Sin embargo, y ante esta acuasión, Eduardo Martínez asegura que «a confraría non tivo absolutamente nada que ver, por suposto» y explica que el operario tenía vez pedida para ir al médico, algo de lo que ya estaban avisados los bateeiros. «Quedaron de chegar antes e ao final retrasáronse polo que o home tivo que marchar». Además, añade que la cofradía no tiene ningún interés porque los armadores dejen de «contratar un servicio polo que están pagando, é algo totalmente absurdo. Por suposto que non hai nada oculto detrás desta historia». El patrón mayor de Vilanova va más allá en sus afirmaciones y enfatiza que «a esta xente gústalle estar diario nos xornais, non sei ben buscando que, pero gústalle. Non saben que facer para acadar notoriedade».