El club cambadés, exclusivamente femenino, sopesa la creación de un equipo de chicos
09 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Cambados se ha convertido en el bastión del voleibol en la comarca. Este municipio y el de Sanxenxo son los únicos donde existen clubes dedicados a esta disciplina y donde este deporte compite de igual a igual con otros más populares como el baloncesto o el fútbol. El Club Voleibol XAV Cambados aglutina a casi ochenta niñas distribuidas en nueve equipos: uno juvenil, dos cadetes, dos infantiles dos alevines y dos benjamines. El club es exclusivamente femenino aunque su presidenta y entrenadora, Rita María Yánez, no descarta la posibilidad de dar el salto al deporte masculino. Cuando hace ocho años puso en marcha el club, no lo dudó. Prefería a las chicas porque se siente más identificada con ellas en su trato como entrenadora y porque en Cambados apenas había oferta deportiva para mujeres. Pasado el tiempo, puede presumir de que por sus equipos han pasado cientos de niñas de la villa -este año por primera vez hay una jugadora de Vilagarcía- y de que ha conseguido consolidar esta disciplina en el panorama del deporte local. En la liga gallega Los años de trabajo empiezan a dar sus frutos y esta temporada se están consiguiendo los mejores resultados de la historia del club. Dos equipos, el juvenil y uno cadete, han pasado la ronda de la liga provincial y compiten ya en la liga gallega. Hubo un tiempo en que el club incluso llegó a tener un equipo sénior en segunda división nacional, pero no cuajó. «A esas edades, a partir del juvenil, es muy difícil de sostener un equipo», explica la presidenta. Los estudios llevan a las jugadoras lejos de casa y resulta difícil mantener una disciplina de entrenamientos. Pero la espina está clavada y Rita está sopesando volver a intentar la experiencia la próxima temporada. Entre tanto está centrada en sus niñas y en la competición en curso, que podría prolongarse hasta abril. Ella y dos técnicos acuden durante toda la semana al pabellón del instituto Ramón Cabanillas para enseñar a las jugadoras cómo golpear la pelota al otro lado de la red. «Para este deporte se valora que seas alta, rápida y con reflejos, pero en el club no se exige nada, puede jugar todo el mundo». Rita lleva más de media vida ligada al voleibol. Desde que empezó a jugar a los diez años en La Palma, su tierra natal, hasta hoy. Sólo hubo un paréntesis de siete años cuando llegó a Cambados, donde fijó su residencia. Pero cumplidos los treinta volvió por sus fueros y, primero con el club de tenis de mesa y después en el suyo propio, ha logrado implantar el voleibol en la localidad.