AREOSO | O |
23 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.DESDE QUE en las aulas se dejó de hablar latín parece que se ha instalado la torre de Babel y ya nadie se entiende. Las reformas y contrarreformas se suceden y ni los padres, ni los profesores ni los alumnos saben de dónde venimos ni a dónde vamos en lo que a educación se refiere. Se utilizan términos muy sospechosos, de esos que no quieren decir nada, como materias transversales, objetivos curriculares y cosas así, que es que ya no se sabe si los políticos desconocen lo que quieren hacer con la formación de nuestros hijos o es que es tan terrible que prefieren que no lo entendamos. Mientras, los programas cambian cada curso, el único debate que importa es el de la Religión, el número de suspensos crece de forma alarmante y ya no somos un referente en cuanto a nivel de conocimientos. La educación se limita ahora a una batalla política entre los gobiernos que se suceden, entre Madrid y las comunidades autónomas y entre la Xunta y los concellos. Otros, que iban a remolque, han aprovechado las ayudas europeas para mejorar la formación de sus hijos. Nosotros, por el contrario, nos instalamos en el sistema de mínimos: el mínimo esfuerzo, la mínima exigencia y la muy minúscula responsabilidad. Si seguimos así pronto recuperaremos el analfabetismo que dejamos atrás con la Guerra Civil.