El departamento de Magdalena Álvarez rechaza hacer cambios en Vilagarcía Pontevedra sigue sin crear un grupo de trabajo para abordar el tramo urbano del tren
14 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Fomento acaba de dar un portazo a las pretensiones de Vilagarcía de enterrar las vías a su paso por la ciudad. El departamento que dirige Magdalena Álvarez se ha negado a cambiar el proyecto primitivo, redactado en la etapa de Álvarez Cascos, por estar «en avanzado estado de ejecución». De esta forma, el nuevo Gobierno tira por tierra una petición con amplio respaldo en Arousa y que había sido llevada al Congreso por Izquierda Unida. «Cualquier cambio, y en concreto su paralización -argumenta- tendría una incidencia muy negativa en cuanto a plazos en una actuación tan importante como el Eje Atlántico, básica para la articulación de Galicia y prioritaria para el ministro de Fomento [obviamente, se refiere a la ministra de Fomento]». El tarde piaches del caso de Vilagarcía constituye todo un aviso a navegantes para las urbes con problemas similares. Es el caso de Pontevedra, ciudad en la que no se conocen más iniciativas para enterrar las vías que las propuestas del Grupo Municipal Socialista, declaraciones aisladas del grupo de gobierno y la promesa de redactar un estudio de Política Territorial. Sin grupo de trabajo Al igual que sucedió con Vilagarcía, Pontevedra es una de las pocas ciudades de Galicia que no constituyó un grupo de trabajo para estudiar el paso del tren. Santiago, Vigo, A Coruña y Ourense optaron ya en su día por esta fórmula que es la aplicada en unas cuarenta urbes españolas. Estos grupos reúnen normalmente a las Administraciones Central, Autonómica y Local. El mecanismo de funcionamiento es sencillo: se trata de aprovechar las plusvalías urbanísticas que genera el soterramiento de las vías para financiar los gastos a mayores que generan los trazados subterráneos. Además, gobiernos regionales, provinciales y locales -y, en algunos casos, Fomento- realizan aportaciones para sacar adelante la operación que, normalmente, conlleva recalificaciones de terreno de Renfe. El nuevo Gobierno ha confirmado en varias ocasiones la vigencia de esta fórmula de actuación en el caso de Vilagarcía. «Un soterramiento -dice- es una operación eminentemente urbanística que debe abordarse en un marco de colaboración, técnica y financiera con todas las Administraciones con competencia en esta materia». «Por los motivos expuestos, en estos momentos la modificación de un proyecto como éste, debidamente aprobado y en avanzado estado de ejecución, se consideraría difícilmente viable sin un importante perjuicio para los intereses generales». En lo que se refiere al tramo Vilagarcía-Catoira, Fomento se muestra más flexible y dice que no ha adoptado «ninguna decisión firme» sobre el trazado, al no disponer aún de la declaración de impacto ambiental.