Esta sí que fue una «chea»

La Voz

AROUSA

El palomar Trescientas personas se dieron cita el viernes en la bodega de Martín Códax: Había que celebrar por todo lo alto el veinte aniversario de los amos del Carnaval cambadés

05 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?l viernes tuvo lugar un acto sin precendentes. Trescientas personas acudieron a la bodega de Martín Códax para celebrar el aniversario de la comparsa Unha Grande Chea. La cosa no no pudo salir mejor para hacer honor al nombre de la agrupación. Pero empiezo por el principio. Mi pandilla y yo, que por supuesto no nos perdimos la ceremonia, estuvimos toda la semana preparando los disfraces. Como no podía ser de otra manera, el viernes íbamos guapísmas y super monas. Menos mal que este año nuestro modelito era de escándalo -no les voy a decir de qué íbamos- porque la competencia era muy dura: policías super sexys, vietnamitas, trajes de época y demás hierbas. A mí, que me fijo en todo, me encantaron los chicos que decieron pasarse al otro lado y lucir pierna con las minifaldas. En particular, mi en horabuena al patrón mayor, que me cautivó con su traje de viejecilla. El disfraz de un político ?or supuesto, las autoridades como Domingo Tabuyo tampoco quisieron perderse tan especial cita en la que hubo desde una actuación de los Mansos Boys a un grupo de música. Uno de los momento más emocionantes fue cuando los miembros de la comparsa decidieron subirse a la palestra y entonar sus grandes éxitos, como la canción del sida o aquella que habla del cambio de la denominación de origen: De Albariño a Rías Baixas. Hablando de vino, les cuento una de las anécdotas más fabulosas de la noche. Allí estaba Roque Durán enfrascado en una, como no podía ser de otra manera, botella de Vento Mareiro. Pero eso sí, le dejó claro a todo el mundo que su disfraz no era de botella, sino del líquido divino que ésta lleva dentro. Hasta las tantas ?ambién hubo regalos, y muy especiales. A la persona que compró la primera entrada para la cena se le entregó un orinal con todas las de la ley, eso sí que es pensar en agasajos útiles. Luego, entre baile y baile, entre copa y copa, fue pasando la noche y, como en la canción de Sabina, dieron las tantas de la noche y la juerga proseguía a toda meca. La próxima cita con el disfraz: El martes de Carnaval.