Entrevista | Marcos Contiñas González El coche de hace treinta años se usa «para presumir y para disfrutar» y se ha convertido en una seña de identidad. En O Salnés hay unos 70 modelos y cada vez se venden más
22 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Lo retro está cada vez más de moda y dentro de esa tendencia se puede situar el bum que están teniendo los coches clásicos. Ya no hay que recurrir a Cine de Barrio para devolver a la retina el parque móvil de los años setenta. Cada vez es más fácil encontrar en la carretera un mini, un seiscientos o un escarabajo, y en ello tienen mucho que ver clubes como Clásicos Salnés. -Supongo que para aficionados como usted, un clásico es mucho más que un coche. -Para nosotros es una forma de disfrutar del coche de forma colectiva. Es como si fuésemos una peña que nos juntamos para hacer algún viaje, participar en una feria o contarnos donde podemos conseguir tal o cual pieza. -Hay de todo. Como mi caso, la mayor parte, lo compra por internet o a través de una revista especializada. Hay un ámbito muy variado. Los menos son aquellos que tienen el coche en casa. Estamos hablando de coches, los más jóvenes, de entre 25 y 30 años, y hoy en día el parque móvil se renueva bastante. -¿De qué época es el coche más antiguo de cuantos tienen los socios del club? -Es que hay que diferenciar entre coches antiguos y coches clásicos. El clásico es de los años setenta para adelante, clásicos populares se llaman. Son los de la época ye-ye. En el club tenemos un coche de los años cuarenta. -¿Los modelos más habituales? -La más habitual es la Authi, más vulgarmente conocido como mini. También tenemos los Seat, el 600, el 124, el 1.500, y muchos Triumph. -¿La joya de la corona? -Es complicado. En Cambados tenemos, por ejemplo, un Ford A, un coche antiguo de los años 30 que es una preciosidad. También un Peugeot 201, estos dos salieron en la Cabalgata; un Jaguar y un Mercedes. Se pueden encontrar coches muy bonitos. -Un clásico ¿es un lujo? -Sí , porque no es un coche con el que se anda normalmente. Es un segundo o un tercer coche. -Vamos, que se saca para presumir y poco más. -Claro, para presumir y para disfrutar de él. Se anda muy poquito porque se estropearía. Un coche de más de 30 años es muy delicado. -Lo que debe ser complicado es encontrar repuestos... -No. De hecho se siguen frabricando. Casas como las inglesas siguen vendiendo casi tantas piezas como cuando se fabricaban los coches. A lo mejor la calidad no es la misma, pero el aspecto es el mismo. Precisamente el club está un poco para eso, y gracias al club la gente también está comprando coches. -¿Dónde los encuentran? -Siempre aparece alguno debajo de un alboio, en un garaje lleno de polvo... de gente que los mantuvo porque sabía que le iba a sacar un beneficio. También en muchos desguaces donde se encuentran coches para rehabilitar, que es otro de los puntos donde nosotros facilitamos información. -¿Cuál ha sido el lugar más inverosímil donde encontró un coche? -Hace poco encontré uno debajo de un palleiro, en Vila de Cruces, pero eso es lo más habitual. Cuanto más inhóspito es el lugar, cuánto más alejado de la civilización, más fácil es encontrarlos porque menos valor le dan sus dueños. Hay que gente que dedica exclusivamente a hacer rutas por el campo para localizar coches. Donde no llega la televisión es más fácil encontrar un clásico. -Y a un enamorado de los clásicos como usted ¿qué se le pasa por la cabeza cuando se encuentra en esta situación? -Lo primero es buscar al dueño y convencerlo de que lo arregle o preguntarle si lo vende. Pero, la mayor parte de las veces, cuando te preocupas por él le dan el máximo valor y no se suele llegar a ningún acuerdo. Así que se queda allí, pudriéndose. -Hablaba antes de que no es difícil encontrar piezas pero sí debe serlo conseguir un clásico original. -Sí, mucho más complicado y mucho más caro. -¿De cuánto dinero estamos hablando? -Un seiscientos, en buen estado, puede rondar los 4.000 euros. Y un mini puede llegar a los 6.000 . -¿Estamos ante una segunda edad dorada para estos vehículos? -Sí, de hecho cada día es más difícil encontrar un coche en buen estado a un precio razonable. Llegamos a un punto de que hay precios muy desfasados. Como mínimo partimos de los 2.000 euros para tener un clásico y, eso, siendo un tercer coche, no todo el mundo se lo puede permitir. Y luego aún hay que prepararlo. -¿A qué atribuye este bum? -No lo sé, pero es como querer volver a lo antiguo. Sobre todo la gente mayor, gente de 50 años, le gusta volver a recordar su juventud. -La moda retro vuelve, para todo. -Probablemente sea eso. Y después también hay que plantearlo como una inversión. Con un coche normal siempre pierdes dinero, pero un clásico, siempre lo vas a poder vender por el mismo precio o más.