La cosa política
22 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?ace unos meses, un atribulado vecino de San Miguel buscaba asesoramiento legal a toda costa. Llevaba con él una historia llena de confusión, a caballo entre el rumor y la amenaza. El hombre hablaba del proyecto de una empresa belga u holandesa para la producción de flores desde la parroquia vilanovesa, una empresa que necesitaba una gran superficie y amenazaba con fagocitar un buen número de terrenos, entre ellos uno de su propiedad. «Din que o Concello mesmo podería expropiar», vaticinaba el futuro afectado, que quería precisamente eso, constituir una asociación de afectados. Sucede que por aquel entonces, la creación de un colectivo de este tipo no tenía demasiado sentido. ¿Afectados por qué? ¿Por una supuesta iniciativa que sólo figuraba en el boca a boca y de cuyo desarrollo futuro nadie sabía? Hoy, todo aquello cobra pleno y nuevo sentido. En aquel vecino estaba la semilla de la asociación Freixeiro, que denuncia públicamente un presunto pelotazo urbanístico de siete millones de euros. Porque el proyecto, que nada tiene que ver con la floricultura, no es otro que el del centro comercial que promueve la firma Desarrollos Vilanova a la vera de la vía rápida de O Salnés. Legalidad o desfeita La intervención del alcalde de Vilagarcía, Javier Gago , anunciando la presentación de alegaciones en el Concello vecino, ha levantado una enorme polvareda sobre el tema. Su homólogo de Vilanova, el popular Gonzalo Durán , no ha tardado en acusar a Gago de intromisión y en aventurar causas de corte electoral, búsqueda de protagonismo, y de otro tipo, en su actuación. El anuncio del regidor vilagarciano puede ser, ciertamente, discutible, así como las formas adoptadas en este caso, e incluso sus motivaciones. Pero nada de ello debería ocultar el verdadero núcleo de la cuestión: si el proyecto del centro comercial, tal y como lo defiende Vilanova, se ajusta o no a la legalidad. Porque lo que está en discusión no es el derecho de los vilanoveses a hacer sus compras o ir al cine, sino el respeto a la ley y al juego urbanístico limpio y cabal frente al mundo de la desfeita y el pelotazo. ¿Qué pasó en el pleno? Lo cierto es que las dudas sobre el complejo de ocio y mercado de San Miguel son abundantes. Y no emanan únicamente de aquel vecino que buscaba un asesor. En uno de los plenos de la corporación municipal, el gobierno local llegó a asegurar a la oposición, y concretamente al PSOE de Rodrigo Santiago , que lo que se preveía para la zona hoy afectada por el centro comercial era una nave de uso agrícola. El caballo de batalla tiene mucho que ver con este punto, por cuanto lo sorprendente del proyecto es la recalificación de dos áreas de suelo rústico protegido como terreno urbanizable. Nada habría de extraño si estas parcelas se situasen junto a una bolsa de suelo urbanizable. Pero resulta que no es así; constituyen, en palabras de Gago, «islas de suelo urbanizable en un mar de suelo protegido». No sólo el Concello de Vilagarcía piensa así. La propia Consellería de Política Territorial ha advertido al Ayuntamiento de Vilanova de que la conversión de este espacio rústico en terreno susceptible de ser urbanizado no está debidamente justificada en su PXOM. Las acusaciones de pelotazo se centran en esta cuestión. Miembros del PSOE aseguran que han visto documentos «nos que a compra de terreos pola empresa queda condicionada á súa recalificación». Los suelos, efectivamente, fueron comprados, primero, y recalificados después, tal y como apuntó Gago López al presentar las alegaciones de Vilagarcía. Con ello, el valor de las parcelas se dispara. En otras palabras, se compra barato para vender muy caro. La hipótesis es que si los anteriores propietarios hubiesen sabido que sus fincas se iban a revalorizar de esta forma, no habrían accedido a la oferta de Desarrollos Vilanova. O, de hacerlo, habrían pedido mucho más dinero. También la segregación Otros factores tampoco contribuyen a aclarar el proceso seguido por el centro comercial. Así, los virtuales ingresos que su construcción reportaría a las arcas municipales de Vilanova fueron incluidos en su día en el plan de saneamiento económico presentado a la Xunta para resolver la zozobra del Concello tras la segregación de A Illa. Parece haber, por tanto, una prevision que viene de atrás. Así las cosas, el proyecto ha recibido no sólo el rechazo de las asociaciones de comerciantes y empresarios de Vilagarcía (aunque no en la medida en que le hubiese gustado a Gago), sino también el del sector local, agrupado en torno a Vilanova Centro. ¿Y el PSOE vilanovés? Más allá del debate plenario sobre el rocambolesco PXOM, vaciado a la postre de contenido, y anteriores denuncias, aún no ha movido ficha sobre si apoya o no el centro comercial. Lo que sí han dejado claro los socialistas es que la ubicación gestionada por Desarrollos Vilanova y el Concello les parece «ilegal». Entretanto, en la villa natal de Valle-Inclán hay quien asegura ya que la única forma de que el número de empleos directos que cree el centro se acerque a los seiscientos prometidos por la empresa es contar hasta el último de los obreros que trabajen en su construcción. En definitiva, sobran dudas y falta claridad, lo que acaba degenerando, necesariamente, en falta de confianza. Claro que peores polígonos salieron adelante. Pero esa es otra historia...