El adiós de dos hosteleros

La Voz

AROUSA

MARTINA MISER

El Palomar Gumersindo Monteagudo y Gonzalo González se jubilan. Los emblemáticos cafés Villagarcía y Avenida no serán los mismos sin ellos

19 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?os de los cafés más emblemáticos de Cambados y Vilagarcía están de despedida. No porque cierren sus puertas, sino porque sus propietarios, que llevan toda una vida detrás de la barra, han decidido retirarse. El Villagarcía y el Avenida no volverán a ser lo mismo sin ellos. El bueno de Gumersindo Monteagudo Diz -Sindo para los amigos- ha dado de desayunar a varias generaciones de arousanos. No en vano, cuelga las botas tras cuarenta años y algunos meses detrás de la barra. En este tiempo Sindo ha puesto de moda en Vilagarcía el café con churros, un dulce del que es un auténtico maestro. Emigrante en Venezuela Sindo estuvo muchos años emigrado en Venezuela, como esos otros 100.000 gallegos que siguen viviendo en ese país maravilloso y paradisíaco pero desangrado por la corrupción y la crisis económica. En el Villagarcía se reunían -bueno, imagino que seguirán haciéndolo- muchos gallegos que, como Gumersindo, también vivieron en Venezuela. Así que los debates de altura sobre si el presidente Hugo Chávez es bueno o malo y sobre las peripecias políticas de este paraíso caribeño eran tema habitual de conversación. Otra de las virtudes de Sindo era su buena mano a la hora de hacer café. Algo que parece fácil, pero que no lo es. Nos ha contado que le ha pasado sus secretos de barra al nuevo propietario del bar. Menos mal, porque no le perdonaría quedarme sin mi cafelito con churritos mañanero. ?l café Avenida abrió sus puertas en el año 80. Pronto se convirtió en un lugar de encuentro ineludible para los cambadeses. Detrás de aquella barra estaba Gonzalo González , que dedicó 25 años de su vida a la que sin duda fue una de las primeras cafeterías de categoría del municipio. Allí se daban cita los funcionarios municipales, del Registro y del Juzgado y muchos cambadeses. Hoy estas dos oficinas administrativas han cambiado su ubicación y Gonzalo ha decidido abandonar la barra. Atrás quedan 25 años de trabajo y un establecimiento que sigue siendo un referente en el municipio.