Un magistrado con nombre de cine

Análisis | El antecesor Hubo vida antes de Taín. A principios de los ochenta el juez de Cambados José Luis Seoane Spiegelberg se atrevió a perturbar la paz de los contrabanditas


vilagarcía

Con un apellido difícil para los titulares de prensa y con reminiscencias cinematográficos, en la ría de Arousa ya hubo algún juez antes de Taín que se atrevió a hacerles cosquillas a los entonces intocables homes do fume. Fue José Luis Seoane Spiegelberg, que desde los modestos juzgados de Cambados investigó al que entonces se llamaba grupo ROS, liderado por Sito Miñanco, por su relación con el rubio de batea.En una época en la que los contrabandistas eran los héroes de la ría, no debió ser fácil actuar contra sus haciendas y sus negocios desde el corazón de la ría de Arousa. Spiegelberg lo hizo, y más tarde llamó la atención sobre el peligro que entrañaba el reciclaje al que se sometían los conocidos contrabandistas para dedicarse al narcotráfico. Le llamaban el Falcone gallego, como ahora comparan a Taín con Garzón. Pero como ahora Vázquez Taín, también él se marchó al norte, con destino a Santander. Luego volvió como magistrado a la Audiencia de A Coruña, un periplo que podría servir de consuelo a los que quedan suspirando por el trabajo de Taín. Pero Spiegelberg no volvió a ocuparse de estos desagradables asuntos a su vuelta. Otros vendrán, y a la tercera puede ser la vencida, aunque haya que esperar otros dos décadas. Ya lo dice la canción, que veinte años no es nada.

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