El palomar Galinfancia es un paraíso para los pequeños y para las que ya no lo somos tanto. Hay de todo para pasar un buen rato. Ayer, hasta los payasos se apuntaron a la fiesta
28 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?ada vez que veo a un payaso intentando animar a un grupo de niños me da pena. Se lo juro, me entristece ponerme en su pellejo. No hay nada peor que un niño al que no le hace gracia un chiste y no se molesta en disimular su aburrimiento. Ayer, en Galinfancia hubo payasos. Pero, afortunadamente, les resultaron simpáticos a los niños. Así que allí se pasaron la tarde, en amor y compañía, los payasos y sus críticos. Jugando a la rueda, agachándose, levantándose y volviéndose a agachar. Saliendo al patio de su casa y riéndose a gusto. ?ero en la tarde de animación que ofrecía Galinfancia no todo eran payasos de ropa colorida y juegos más o menos tradicionales. A estas alturas, en ninguna fiesta que se precie faltan los maquilladores oficiales. Es el último grito en las fiestas infantiles, aunque sus propuestas para el rostro no me parecen demasiado adecuadas para acudir a la oficina. Pero si fuese niña y tuviese toda una tarde por delante, también querría que me llenasen la cara de pinturas de todos los colores, de figuras extrañas y de brillantina. Sobre todo querría que me pusieran mucha brillantina en los ojos, en los labios y hasta en el pelo. ?oy el recinto ferial volverá a llenarse de niños, en este caso de los participantes en la ludoteca que organiza el Concello de Vilagarcía. Les aseguro que ellos no serán los únicos: está prevista la llegada de muchos otros grupos, algunos procedentes de lugares tan lejanos como Brión. Y es que Galinfancia ha convertido a Arousa en la capital de la diversión.