AREOSO | O |
28 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.SOSTENÍA ayer un amigo que no debe ser muy difícil rellenar una página de texto. Él, y alguno de los que estaban con él, cifraban la complicación del asunto en el número de veces que oprimes la tecla correspondiente por minuto (pulsaciones se llama, y si fuera poeta o hortera o ambas cosas haría un símil con el corazón que ponemos en cada frase). Sin embargo, la dificultad del asunto va mucho más allá, sobre todo si se quiere poner algo interesante, circunstancia que difícilmente se llega a producir por otro lado. Vamos a ver. ¿Quién de ustedes no se ha encontrado alguna vez con un embarazoso silencioso cuando debería fluir una amena conversación? ¿De qué hablar entonces? Del tiempo, claro. Ya, pero es que en La Voz para hablar del tiempo, y de muchas más cosas con idéntica brillantez, está Montse Carneiro (síganla, no saldrán defraudados). ¿Qué nos queda a los demás? ¿Los políticos? Recientemente, alguien dio en el clavo con ellos: están a sus cosas y no a las nuestras. ¿El fútbol? Estamos en periodo vacacional. ¿Los amigos? Hoy hablaron del tiempo. ¿La constitución europea? Dicen que existe, pero no conozco a nadie que la tuviera en sus manos. ¡Cómo que no es difícil escribir una columna!