Ola

| XURXO MELCHOR |

AROUSA

ENTRE LÍNEAS

27 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LA TIERRA ruge en las profundidades marinas y desata el desastre. Un maremoto descomunal, con olas de más de diez metros, arrasa buena parte del Índico. Cuando escribo estas líneas, el balance de muertos se eleva a 23.000. Ahora que usted las lee, seguro que ya son muchos más. Lo que ha sucedido debería hacernos reflexionar sobre lo pequeños que somos por mucho que nos creamos los dueños de este cotarro llamado Tierra. El mar, azul, bello e inspirador, no sólo puede hacer zozobrar un barco de vez en cuando. No. Es capaz de traer la muerte a gran escala. Nuestra soberbia empeora la tragedia. Nos empeñamos en robar metros al océano y en convertir en paraísos del turismo islas que no se levantan más que unos cuantos palmos del mar. Los desastres naturales son inevitables. Pero no todas sus consecuencias. Eso no.