La polémica
14 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?n rumor corrió como la pólvora por O Grove el 19 de junio de 1991. Según quien lo hacía volar de boca en boca, José Alfredo Bea Gondar, el hombre que había sido elegido alcalde pocas horas después de haber sido detenido por narcotráfico, había aterrizado en el aeródromo de A Lanzada, y podría llegar al pleno de investidura. Pero el rumor se quedó sólo en eso, y Bea Gondar pasó en Alcalá-Meco la noche en la que podía haber accedido a la alcaldía de O Grove, ya que socialistas y comunistas no lograron ponerse de acuerdo para colocar un gobierno rojo en el consistorio -aquella herida aún sangra en la izquierda local-. Bea ya había tenido el bastón de mando en sus manos en otras ocasiones. La primera, durante la transición. Luego recuncó con la democracia para convertirse en el primer alcalde gallego que caía ante una moción de censura, allá por el ecuador de los años ochenta. Desde hace trece años, la historia del ex alcalde grovense se escribe lejos de Arousa. Se instaló en Madrid, donde abrió su propio restaurante, y su figura aparece de vez en cuando en las páginas de los periódicos, captada al vuelo de sus idas y venidas a los juzgados, o a la cárcel, mecido por las causas que aún siguen abiertas contra él por narcotráfico y blanqueo. Hace años, en su feudo grovense, Bea Gondar era un hombre capaz de mover masas y de levantar pasiones. Con el tiempo, sin embargo, su nombre se ha convertido en una síntesis de los peores males que pueden salpicar a los políticos. Por eso, nadie quiere verlo.