El arquitecto Manuel Gallego entregó al Concello el proyecto del complejo sociocultural El edificio contará con un auditorio, espacios para la tercera edad y una biblioteca
11 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?a nueva casa consistorial de A Illa custodia ya los planos del edificio que está llamado a darle continuidad. Ambos forman parte de un proyecto que comenzó su andadura cuando la entonces junta gestora encargó al arquitecto Manuel Gallego el diseño del que sería su primer concello. Varios años después, esta semana llegaban al municipio los tomos en los que Gallego plasma el proyecto del futuro complejo sociocultural. Un edificio que se construirá en las inmediaciones de la casa consistorial y cuya concepción pretende que todo este entorno sea tratado como una pieza única. Quiere de esta forma A Illa crear un espacio emblemático en esta zona de unión entre O Campo y O Naval. Pero también pretende, al mismo tiempo, solucionar algunas graves carencias que hasta ahora arrastraba el municipio. En efecto, este edificio está pensado para dotar a la localidad de un auditorio, de un centro para la tercera edad -un colectivo muy numeroso que no dispone de instalaciones adecuadas- y una biblioteca -desde que se derribó la casa de cultura de O Regueiro en el año 2001 este servicio está instalado en un local propiedad de Caixanova-. De este modo, tal como ha sido planteado, el edificio se compondrá de dos módulos, separados sólo en la planta baja para dar lugar a unos soportales que unirán la gran plaza delantera y la zona trasera del inmueble. La parte principal del edificio albergará un auditorio con capacidad para 254 butacas y un escenario. En la segunda planta está previsto ubicar la zona para la tercera edad. Un salón de baile y una sala polivalente serán sus espacios principales. También habrá en esta zona una serie de despachos que estarán destinados a las asociaciones del municipio. Por último, en la tercera planta se creará una biblioteca. Conservar la chimenea El edificio, tal como estaba previsto, se levantará en los terrenos que ocupaba el antiguo almacén municipal, una antigua conservera que fue demolida hace unos meses. Queda en pie su chimenea, elemento protegido dentro del plan urbanístico. El arquitecto también ha pensado un papel para ella: será el centro de una pequeña plaza que quedará en la parte posterior del edificio. Con estas premisas ha sido concebido un complejo en cuya construcción deberán invertirse más de 2,68 millones de euros. Buena parte de esta cantidad procederá de las partidas prometidas por Xunta y Diputación por la segregación.