Mosquera-Pedrosa, sin «feeling»

A. Castroverde PONTEVEDRA

AROUSA

RAMÓN LEIRO

Crónica | Tensiones institucionales Un diputado sugiere al concejal de Urbanismo de Pontevedra que busque un mayor grado de consenso con la portavoz popular para resolver las diferencias que les enfrentan

03 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Languidecía el aburrido pleno de ayer cuando el vigués José Manuel Figueroa formuló un diagnóstico poco menos que mágico sobre los problemas que enfrentan al nacionalista César Mosquera y a la portavoz de la oposición, Teresa Pedrosa, en el Ayuntamiento de Pontevedra. «Señor Mosquera, dígolle sinceiramente: teñen pouco feeling vostedes. Hai que buscar un maior grado de consenso». Despertó en risas la escasa concurrencia del Pazo Provincial de sus sueños prepuente ante tan original diágnostico. Pero Figueroa, metido a doctor, hasta se permitió indagar en la raíz del problema. «Non sei, de verdade, a señora Teresa Pedrosa é unha persoa amable e afable. Non sei se terá problema vostede». La cosa quedó ahí, sin que ninguno de los aludidos, se tomase muy en serio lo del feeling. Lo cierto es que la tensión entre el Concello y la Diputación de Pontevedra se impuso por momentos al debate presupuestario que ayer se celebraba. La cuestión era si el Ayuntamiento de Pontevedra podrá elegir y contratar las obras que la Diputación paga con 600.000 euros o tiene que contar con el PP para eso. Mosquera fue terminante: si en Pontevedra el gobierno local de Fernández Lores tiene que pactar las obras de los fondos de la Diputación con la portavoz de la oposición, Teresa Pedrosa, el BNG exige que en Vigo el gobierno de Corina Porro haga lo mismo con Castrillo y con Pérez Mariño. El listón de marzo Figueroa se mantuvo en sus trece. Las obras del 2005 serán consensuadas con Pedrosa y contratadas por la Diputación, salvo que el Ayuntamiento tenga los proyectos hechos en marzo para adjudicarlos en los primeros meses del año. Mosquera reclamó que se diera el mismo trato a Lalín o a Silleda, municipios que gobierna el PP, y que se les exija igual celeridad. González, el portavoz socialista, salió en apoyo de Pontevedra: dejar al Ayuntamiento sin contratar y elegir sus obras casa poco con la elegía que acababa de hacer Figueroa de la autonomía municipal y del respeto de la Diputación a este principio. Al final, Figueroa se fue por la calle del medio y decidió recurrir al feeling. Pero, en el 2005, Pontevedra será, junto a Vigo, el único Ayuntamiento que no pueda contratar las obras y gestionarlas. Claro que en Vigo y en la Diputación las personas que mandan son las mismas y, salvo algún caso raro o desconocido de doble personalidad, no se espera que tengan problemas de feeling consigo mismos.