La cosa política
27 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?l conselleiro de Economía, José Antonio Orza , acaba de hacerles un flaco favor a sus compañeros conservadores de O Salnés. Justo cuando la cúpula comarcal del PP se reunía en Vilagarcía, con Tomás Fole como anfitrión y el objetivo de fustigar al PSOE y a su comportamiento inversor en Arousa, el conselleiro, respaldado por el presidente de la Xunta, Manuel Fraga, hacía un llamamiento a la moderación salarial como única fórmula para garantizar el crecimiento económico de Galicia. Esto sucedía la semana pasada, como una muestra más de la absurda carrera que las principales formaciones políticas gallegas parecen haber emprendido para no ganar las elecciones. Algo así como el lema promocional de esa otra alucinante película, Alien vs Predator , ahora en cartelera: «Gane quien gane, nosotros perdemos». Más allá de otros interrogantes, como el modelo simplista y asimétrico que dibujan las palabras de Orza, la cuestión estriba en analizar la estructura empresarial que el continuo flujo inversor de la Administración -que los populares defienden frente a las previsiones socialistas- ha propiciado durante la última década en Arousa. Y, asociada a ella, el nivel de vida que este tejido ha generado entre la población para, finalmente, concluir si la bonanza es tal que los asalariados de esta comarca están o no en condiciones de moderar sus sueldos. Deficiente tecnología Digamos, para empezar, que, de acuerdo con los datos del Instituto Galego de Estatística, en O Salnés operan alrededor de seis mil empresas, con una presencia preferente del comercio, la construcción y la hostelería. La inmensa mayoría de las firmas son de muy pequeña entidad. Un 62% corresponden a personas físicas, el 57% no tienen asalariados, un 32,9% tienen entre uno y cinco empleados y sólo cuatro compañías superan los 250 operarios. No existen, por lo tanto, grandes plantillas, concentraciones de empleados capaces de ejercer una mayor presión en las negociaciones laborales. ¿Qué se ha hecho de las subvenciones recibidas durante los últimos años? Muchas cosas, salvo invertirlas en modernización y nuevas tecnologías, factores que en no pocas ocasiones marcan la diferencia con respecto otras comunidades. Así, sólo la mitad de las empresas arousanas disponen de ordenador. Lo dice un estudio de la mancomunidad que señala, además, que únicamente el 35% de ellas emplean la informática para la gestión integral (la media en Galicia es del 94%) y solamente el 50% tienen acceso a Internet, mientras que un pírrico 22% poseen una página web propia y tan sólo el 3,3% venden sus productos a través de la red. Dato sangrante. Las empresas turísticas, que teóricamente deberían volcarse en este ámbito, son las menos informatizadas (sólo un 35% tienen ordenador), las que ofrecen menos accesos a Internet (25%) y únicamente el 19% disponen de su página web. Precariedad laboral Esto, por lo que respecta a la parte empresarial. ¿Qué sucede desde la perspectiva de la fuerza salarial? Un informe de Comisiones Obreras revela que en la comarca trabajan casi treinta mil personas por cuenta ajena. La mitad lo hacen en el sector de servicios, aunque la industria, con ocho mil operarios, tiene un peso importante, incluso por encima de la media gallega, así como la construcción, que reúne a cinco mil empleados. El 51% de los asalariados arousanos trabajan con un contrato precario, un nivel de eventualidad que supera en 14 puntos el promedio de Galicia, en 18 la media española y en más de 30 la europea. Este factor está directamente asociado a menores sueldos y a cotizaciones muy inferiores a la Seguridad Social (hasta un 40% por debajo de lo que cotizan los trabajadores indefinidos), con la consiguiente amenaza de acabar percibiendo unas prestaciones miserables. Bajo nivel de vida Con estos mimbres, no es extraño que el prestigioso anuario social de La Caixa otorgue a los municipios de O Salnés una renta por habitante similar a la del interior de Galicia, donde se sitúan las zonas más deprimidas de la comunidad. El estudio habla de un nivel 3 en la comarca, que oscila entre los 8.100 y los 9.000 euros por habitante y año, mientras que las medias gallega y provincial están en 4 (entre 9.000 y 9.700 euros) y la española, en el 6 (10.800 euros). En otras palabras, cada vecino de Arousa dispone de 1.800 euros anuales menos que la mayor parte de los ciudadanos españoles. Los colectivos de empresarios son conscientes de esta situación, y sus opiniones, muy críticas. La Cámara de Comercio, entre otros, achaca este bajo nivel de vida a la falta de proyectos industriales. El portavoz de la entidad, Amado Cascallar , cree que hacen falta buenos servicios, y que esos servicios se costean a través de un tejido industrial decente: «Faltan empleos estables, empresas que se instalen aquí y creen puestos de trabajo». Su receta: la creación de suelo industrial -el polígono de Baión, promovido por la propia Cámara, es su mejor ejemplo- y la mancomunidad de servicios entre los concellos, lo que recortaría sus costes hasta en un 50%. Algo parecido sostiene el presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios, José Luis Vilanova : «Si trabajar no sirve para vivir mejor, es que estamos haciendo el tonto». Si además es necesario cobrar menos, la respuesta a Orza parece bastante obvia.