Dichosas fiestas

AROUSA

AREOSO | O |

23 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

TENGO una amiga que ya ha comprado todos los regalos de Navidad. Dice que con su prisa se ahorra unos euros. Y que como los comercios ya llevan tiempo llenos de adornos, no le resultó nada difícil ponerse en el papel de Papá Noel y de los Reyes Magos. Cuando volvía a casa después de escuchar todos esos argumentos, descubrí que en mi calle habían colgado las luces navideñas. Y no sólo eso: estaban encendidas. Así que, como no podía ser de otra forma, fui víctima de un ataque de pánico, me entró el estrés y al llegar a casa me puse a hacer la larga lista de todos los regalos que tengo que comprar. Han pasado unos días desde entonces, y aún no he hecho la primera de esas compras. Me lo he pensado mejor y he decidido que, como siempre, los haré a última hora, más tarde, más mal y más arrastro que de costumbre. Les explico la razón: voy a intentar retrasar las navidades hasta después de que hayan pasado. De hecho, voy a hacer un intento por eliminar las navidades de mi calendario. Y lo voy a hacer porque estoy cansada de que cada año, esas dichosas fiestas comiencen antes de tiempo. A este paso, estaremos colgando las luces del árbol con el biquini puesto. Y eso, por fuerza, tiene que ser malo para la salud mental. Por cierto, feliz Navidad.