La inauguración del trayecto entre A Portela y Vilagarcía será algo así como un espejismo en el decimonónico panorama ferroviario de las Rías Baixas o, si se quiere, la excepción que confirma la regla. Una vez abiertos los tramos A Portela (Barro)-Portas y Portas-Vilagarcía no habrá nada más que inaugurar en bastante tiempo en la provincia: el resto de los tramos ni siquiera están en obras. De norte a sur, los 27 kilómetros entre Padrón y Vilagarcía tienen estudio informativo expuesto al público con el nuevo trazado, que cruza la ría y pasa a territorio coruñés antes de Catoira. Pero estos 27 kilómetros carecen de declaración de impacto ambiental y ni siquiera tienen el proyecto encargado. Entre Pontevedra y Cerponzóns (6 kilómetros) sucede lo mismo: no hay ni declaración hecha ni proyecto. Desde Pontevedra a Vigo (30 kilómetros) y entre Cerponzóns y A Portela (5 kilómetros) tampoco hay declaración de impacto, si bien el proyecto está encargado. Eternas declaraciones La clave del retraso está en la tardanza de Medio Ambiente a la hora de emitir las declaraciones de impacto ambiental. El departamento que ahora dirige Cristina Narbona no ha explicado por qué se ha tomado ya 22 meses para formularla entre Padrón y Vilagarcía. El resto de los tramos pendientes llevan ya 21 meses esperando por un dictamen que no acaba de llegar. Hasta ahora, sólo se ha explicado que, en el tramo de Pontevedra a Cerponzóns se variará el trazado para salvar las xunqueiras de Alba y Lérez.