La sentencia

| SERXIO GONZÁLEZ |

AROUSA

POCO de positivo puede extraerse de la condena a siete miembros de la Plataforma. No por su contenido o legitimidad, cuestión que en todo caso compete debatir a letrados y magistrados tras el recurso anunciado, sino por la forma en la que se produce. Es probable que lo sucedido en el Concello de Vilagarcía en enero del 2000 no merezca semejante castigo. Pero es evidente que la ley contempla tal posibilidad. Y no parece que la argumentación de la defensa haya sido la más acertada. Intentar colar que los imputados pasaban por allí, o que no escucharon los avisos para que abandonasen el Consistorio, resulta pueril. Sospecho que una apología sincera de la movilización pacífica, de la preocupación legítima por la ría y una disculpa por roces no premeditados, derivados de la tensión, hubiesen surtido un efecto muy distinto. Lástima.