Sin dinero no hay historia

María Hermida
María Hermida VILAGARCÍA

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Reportaje | El «naufragio» de la «Irmandiña» La aventura de recorrer el Atlántico en dorna, emulando los viajes del siglo XVII, tuvo que aplazarse por falta de patrocinio

19 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?n estos momentos, la dorna Irmandiña debería estar surcando los mares caribeños, a punto de arribar en Puerto Rico. Detrás habría dejado un duro periplo de 58 días al puro estilo del S. XVII: a bordo de una embarcación tradicional, comiendo salazones, pan duro y los mariscos que proporcione la pesa y sin utilizar instrumentos como el cronómetro marino. Una arriesgada aventura que, por falta de patrocinadores, se ha quedado en papel mojado. Con pena, desde los astilleros Garrido, padres de la dorna, se recordaba ayer que «todos las empresas nos dijeron que muy bonito, pero que de dinero nada». Por eso, aunque contaron con una pequeña ayuda de la Diputación, la travesía queda como asignatura pendiente para el próximo año. Unos 30.000 euros son los que separan a los seis tripulantes, entre los que se encuentra el lobo de mar y Capitán de la Marina Mercante, Javier Babé, de la arriesgada aventura de lanzarse al océano como si estuviésemos en pleno siglo de oro, con Góngora y Quevedo como testigos. Todo un año a la búsqueda de patrocinadores no fueron suficientes para dar con los apoyos necesarios. En agosto del pasado año, cuando una buena flota de barcos y decenas de personas se acercaron a la botadura de la Irmandiña en O Grove, nada hacía presagiar este desenlace. De hecho, la mayor preocupación de la tripulación, era que los vientos les tendiesen una mano para el periplo de Combarro a Puerto Rico, con escala en Canarias y Cabo Verde. Pero pasar este bonito proyecto, cuyo objetivo final era conmemorar los descubrimientos históricos y establecer vínculos entre comunidades, ha resultado más dificil de lo que parecía. De gran faena se calificaba ayer lo que este cambio de planes le había supuesto a la tripulación: la mayoría se cogieron las vacaciones para estas fechas, con la intención de pasar 58 días navegando. Con ganas de continuar Este primer naufragio de la Irmandiña no hizo sino acentuar las ganas de la tripulación de lanzarse a la aventura. Por eso, durante este año continuarán buscando los apoyosnecesarios, tanto de entidades privadas como de organismos públicos para que el verano que viene puedan hacer realidad esta hazaña. Es tiempo de aunar esfuerzos y esperar a que lleguen vientos favorables para subirse a la dorna. Eso, y que el vendaval económico no vuelva a fallar en el 2005.