El pósito de Ribeira ha convocado a los patrones de la ría para intentar fijar un valor mínimo El sector, tanto de Barbanza como de Arousa sur, paró ayer la extracción en el libre marisqueo
15 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?l pósito de Ribeira realizó ayer una llamada de alerta al resto de cofradías de la ría ante la caída libre que parecen haber iniciado los precios de la almeja roja o rubia. Después de que en la rula ribeirense este producto no se pagase a más de 5,7 euros el kilo, los mariscadores con base en ese puerto decidieron adoptar medidas para intentar solucionar un problema que afecta directamente a sus bolsillos. Ayer, todos aquellos que faenaban en el banco de libre marisqueo situado frente a las concesiones ribeirenses decidieron interrumpir la faena. Y, acto seguido, se dirigieron al patrón mayor, Antonio Argibay, para exponer su preocupación por el hecho de que la actividad ya no resulta rentable. Ante la alarma dada por los mariscadores, la cofradía de la capital barbanzana celebró a mediodía una asamblea con todos sus socios. Allí se adoptó el acuerdo de convocar a todos los pósitos de la ría a una reunión, prevista para hoy a las once, en la que se abordarán posibles soluciones a esta situación. Una de las propuestas que han surgido, y que ayer era conocida por algunos patrones de la zona sur de la ría de Arousa, es la de establecer un precio mínimo para este bivalvo, al igual que se ha hecho con el relojito. Esta iniciativa obligaría a todo el sector extractivo de la ría a devolver al mar el marisco que no llegase al límite que finalmente sea establecido por las cofradías. Algunos mariscadores de Ribeira propusieron ya que la almeja roja tenga un precio de salida de unos siete euros el kilogramo, con fin de hacer la extracción rentable. Ahora, falta por ver la opinión del resto de las cofradías. Rebaja del tope Antonio Argibay, el patrón mayor de Ribeira, hizo referencia ayer a que este año ya se rebajó el tope diario de este bivalvo, quedando éste en los diez kilos diarios. «Si lle descontamos a gasolina, que nas últimas semanas está polas nubes, e as horas de traballo necesarias para coller os topes, non é rentable sacar a lancha do muelle», argumentaba el presidente del pósito ribeirense. Todos estos asuntos, sumados, han acrecentado un poco más la inquietud entre el sector marisquero, que atraviesa uno de los ejercicios más oscuros de los últimos años.