Vilanova derriba en As Sinas un local de trapicheo y consumo de drogas

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso VILAGARCÍA

AROUSA

El Concello acometió la obra ante la negativa de Costas, que alega falta de presupuesto Durán critica que la Administración no actúe en una parcela de la que es titular

15 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El Concello de Vilanova inició hace ahora año y medio los trámites para rescatar una antigua concesión de Costas sobre la que se había construido un bar. El edificio llevaba años abandonado y, según explicó el alcalde, Gonzalo Durán, se había convertido en un lugar de comercio y consumo de drogas a pequeña escala. Ante las reivindicaciones municipales, la Administración central rescató la concesión, pero ha comunicado al Concello que carece de presupuesto para derribar el inmueble. «Este servicio de Costas non dispón nin de presuposto nin de persoal para o derrubo da edificación existente», explica la Administración al tiempo que autoriza al Concello a llevar a cabo la obra «sempre e cando os terreos queden en perfecto estado ao seu remate», concluyen. La misiva ha despertado la ira del regidor vilanovés, que no entiende como esta entidad se niega a actuar en una zona «que es un punto negro en el tráfico de drogas», afirma. Critica también que Costas haya cobrado durante años la concesión y que, ahora, carezca «de una pala y un camión que valen un millón de pesetas». Una vergüenza El regidor considera que la actitud de Costas «es una vergüenza» y dice que «me parece alucinante que no haya presupuesto para As Sinas porque los vecinos de Vilanova también pagamos impuestos». «Eso es lo que le importa a Costas y al gobierno del PSOE este Concello», denuncia. Durán afirma que «por suerte la caducidad de la concesión la hizo el gobierno de Aznar» y explica que al nuevo gobierno «no les preocupa ni la salud pública, ni que sea una zona de turismo al lado de la playa de As Sinas», afirma. También sostiene que a la Administración central se han remitido todos los informes de la policía local sobre el lugar y las quejas vecinales que llevan años recibiendo. El derribo Ante la actitud de costas, el alcalde decidió ayer enviar una pala municipal para terminar, de una vez por todas, con este problema. «Tenemos menos presupuesto que el ministerio, pero nos preocupan nuestros vecinos y si ellos no hace cosas, que no se preocupen, ya las haremos nosotros», concluyó.