El palomar En el hospital do Salnés celebraron unas jornadas sobre la leche materna. Mientras, los que hace nada eran retoños, se divirtieron con la visita del payaso de Mc Donald¿s
14 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?omo se pueden imaginar, ayer fue un día especialmente emotivo para quien escribe. En estos tiempos en los que se me ha disparado enormemente el instinto maternal, he acudido a dos actos que me lo pusieron parejo con el cielo. Primero, me acerqué hasta el Hospital do Salnés, donde se celebran unas jornadas divulgativas sobre la lactancia. Allí, pude escuchar el testimonio de madres que habían pasado por esa increíble experiencia. Qué envidia, cómo me gustaría a mi decir eso de «pues yo tal o cual» y contar las anécdotas de cuando al niño el alimento le encanta ese producto, el más natural del mundo y todo eso. Sin duda, es la leche ser mamá. ?orque yo siempre he sido pro leche materna. A mi, ni cuando en la tele aparecían esos bebés tan monos en anuncios de papillas me convencían del asunto de los biberones. Por eso, ayer me pareció tremendamente interesante el video El pecho no tiene horario, que se proyectó en O Salnés y las distintas charlas. Un calendario de actividades que se enmarca en el programa Hospital amigo de los niños. Y que de mi cosecha le añado, amigo de las mamás también. ?ero no todo fue leche materna. Después de esa visita, no pude resistir la tentación de acercarme al colegio de O Piñeiriño, donde el payaso de Mc Donald¿s, el gran Ronald MacDonald, hizo disfrutar de lo lindo a los más pequeños con sus bromas y juegos. Y claro, otra vez mi reloj biológico jugándome una mala pasada. Al ver a aquellos niños sonrientes, no podían dejar de pensar en esas mamás que un día les dan el pecho, y casi sin darse cuenta del paso del tiempo, ya los tienen sentados en el Mc Donald¿s y pidiendo ellos solitos el Happy Meal. Es ley de vida verlos crecer, ¿pero no cuesta un poquito?