AREOSO | O |
11 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.A MI me gustan los gatos. De hecho, viví con uno hasta hace un par de meses. Se murió por un problema de riñón que el veterinario no fue capaz de curar pese a los sueros y las inyecciones. Lloré como una desconsolada, lo reconozco. Y aún lo hecho de menos cuando llego a casa. A mi me gustan los gatos, ya ven, pero ni punto de comparación con un individuo que de pura pasión por los felinos se ha tatuado todo el cuerpo para parecerse a ellos. En el momento pensé que el tipo tenía que estar rematadamente loco. Pero claro, todo depende con qué tipo de fanáticos lo comparemos. Me encanta J. Lennon. Cuando mis amigas llenaban sus carpetas del instituto con fotos de los New Kids on the Block, yo suspiraba por las esquinas por el beatle de gafas redondas y por sus canciones. Tengo todos sus discos, películas, documentales: lo tengo todo. A mi me gusta Lennon, de verdad, pero no entiendo a esos fans que van por internet pidiendo que su asesino no pueda salir de la cárcel y que amenazan con matarlo si pone un pie fuera. Lennon fue una víctima más (¡y hay tantas!) por mucho que algunos lo quieran convertir en la víctima por antonomasia. Y, o comenzamos a imprimir un poco más de sentido común a este mundo, o se va a quedar ciego y sin dientes.