CON GOTAS
28 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.¿QUÉ TIENEN EN común las tres de la tarde y las tres de la madrugada? De acuerdo, los pestiños televisivos con los que la caja tonta castiga a la parroquia insomne. Pero hay más. Gracias a ese gen que los gallegos debemos llevar cosido en alguna parte, Vilagarcía puede añadir orgullosamente otro factor a este hermanamiento entre la siesta de sobremesa y los ronquidos de medianoche: los foguetes rachados. Sin ellos, nin hai festa nin hai nada. Todo perfecto. Que tire la primera piedra el que no haya lanzado un foguete entre aturuxos en pleno papeo patronal. Vale, tíos. Ahora, que de ahí a fustigar a los vecinos de media comarca con estruendosos petardazos a la una, dos y tres de la mañana, al mediodía y por la tarde, media un largo e impertinente camino. Hay fiestas en Guillán, pero yo quiero dormir tranquilo. Me temo que ajo y agua.