Ya no se muere por amor

AROUSA

AREOSO | O |

27 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTÁBAMOS de cafelitos, con tertulia barata, y saltó el tema: un año es mucho tiempo para estar detrás de una persona. De seis, cinco de los presentes opinaban que 365 días con sus noches de insomnio son demasiadas para dedicarle a un amor que no que quiere serlo. Yo era la excepción que confirmaba la regla, por supuesto. Los argumentos de mis acompañantes versaban en el flechazo y en que, si a la primera no vas, peor a la segunda y a la tercera. Luego de ahí, decían, ya no es insistir sino pitorreo para el enamorado no correspondido. No logré convencerles de lo contrario, ni diciéndoles que el que la sigue la consigue, ni recordándoles que hace siglos, en aquel amor romántico y bucólico, había amantes que se retiraban a la montaña por un despecho femenino. O que en nuestras cantigas de amor y amigo, se moría por hombres y mujeres. Me vacilaron. En los tiempos que corren, sobran mujeres y hombres con los que compartir techo sin hacer el ridículo por ahí, me increpaban. Opino lo contrario. Prefiero que el opio del pueblo sea el amor y no Ronaldo, los chats de internet o el éxito de Bisbal. Opto por el amor no civilizado ni domesticado. Como el de Sabina, que recuerda que «el amor que no muere mata, porque amores que matan nunca mueren».