El dilema de la Operación Lino

La Voz

AROUSA

La cosa política

25 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Tiene 28 años, milita desde 1998, un año antes en Xuventudes Socialistas, atesora grandes dosis de buena voluntad, ilusión y promesa de trabajo. Se llama Lino Mouriño y, muy probablemente, se convertirá en el secretario xeral del PSOE de Vilagarcía a partir del próximo viernes. Pese a que los ánimos estaban muy alterados, y a que amenazaba tormenta entre las distintas familias del PSOE vilagarciano a poco que tuviesen que verse las caras en una asamblea, la opción de Lino ha ido abriéndose camino con sorprendente facilidad. Hasta el punto de que tiene todas las papeletas para ser la única candidatura que se presente. Su lista dispone de varias virtudes. Entre ellas la juventud. También la de encarnar un camino intermedio entre gaguistas y críticos, que ya transitó Carlos Berride en su día. La primera consecuencia de este factor es que, una vez más, queda aplazado el encuentro entre los dos principales sectores del partido, frente a frente, con candidaturas sobre la mesa y a merced de lo que decidan los militantes sobre el futuro de su organización; si ésta debe continuar en una órbita cercana Ravella o, por contra, emprender un camino de mayor independiencia con respecto al Concello. Este debate ya no tendrá lugar, para lo bueno y para lo malo. La idea que maneja Mouriño es la de formar un equipo sin fisuras internas, un grupo que se sienta cómodo trabajando junto, no una mera conjunción de representantes de éste y aquel sector. Los puntos negros Pero no todo son bienaventuranzas para Lino y los suyos. Una parte de los socialistas tienen sus reservas sobre la capacidad de maniobra de la virtual ejecutiva comandada por Mouriño. La falta de experiencia, argumentan, puede jugarles malas pasadas en la que, al fin y al cabo, es la tercera agrupación de la provincia, que además, y mientras siga la desfeita en Vigo, sustenta la principal alcaldía del PSdeG en Pontevedra. Hay más. El sector crítico, también denominado grupo de debate, se encuentra ante una verdadera encrucijada. Entre sus miembros existe el temor de que se repita el fenómeno Berride, si bien por razones muy distintas. Como Berride en su momento, Mouriño se ha alineado con sus tesis y comparte la mayoría de sus planteamientos políticos. Pero existe el temor de que, en el empeño de Lino por evitar un encontronazo interno en el PSOE, finalmente su ejecutiva acabe arrimando el ascua a la sardina de Ravella. El comité nacional Esta última opinión se alimenta de ciertas informaciones que comienzan ya a circular por los círculos socialistas. Y es que en la asamblea del viernes no sólo se escoje una ejecutiva. Los militantes de Vilagarcía eligen también quince delegados para el congreso comarcal de O Salnés y cuatro representantes, dos hombres y dos mujeres, para el comité nacional gallego. Para el cupo masculino se habla de dos nombres, a los que parece apetecerles la idea. Uno es el del alcalde, Javier Gago . Otro, el del ex secretario general y antiguo concejal de Urbanismo, Carlos Berride. Se dice y se comenta que Gago podría haber pactado con Mouriño el apoyo de los suyos para ambos a cambio de no sufrir presiones sobre la confección de su ejecutiva, que por otra parte, y de acuerdo con los principios ya expuestos de huir de las confrontaciones internas, tampoco sería demasiado combativa con Ravella. Ante esta perspectiva, no faltan quienes desde el grupo de debate plantean la necesidad de presentar una candidatura propia y dar la batalla por la secretaría xeral. Pero esto equivaldría, en la práctica, a destrozar sus propias filas. Lino Mouriño y otros miembros de su equipo son, al fin y al cabo, de los suyos, y algo así resultaría poco menos que fratricida. Un segundo elemento desaconseja la presentación de la lista crítica, un motivo que trasciende los intereses de Vilagarcía. Se consume o no la escisión del Baltar y los de la boina, el PPdeG se enfrentará a las elecciones autonómicas muy tocado. Algo que, unido al fenómeno ZP en alza, pone la Xunta a tiro para el PSOE. No es momento de escenificar divisiones, sino de todo lo contrario. Claro que esto reza para el caso de que la candidatura de Mouriño sea, efectivamente, la única. Si, por contra, surgiese alguna otra lista, el grupo de debate muy probablemente también presentaría sus credenciales a la asamblea. ¿Tres candidaturas? Tres candidaturas parecen demasiadas para ofrecer la imagen de unidad que al PSdeG le interesa en una plaza fuerte como es la de Vilagarcía. Pero, ¿es posible que una aventura alternativa desencadene semejante situación? Aunque tiene tiempo de cambiar de opinión hasta media hora antes de la asamblea, Machote ha dado ya su voto de confianza a Mouriño, por lo que en principio no optará a la secretaría. Quien sí intentó conformar su propia opción fue la actual secretaria xeral, Rosa Cores . Pero fracasó, por la sencilla razón de que fue incapaz de convencer al número mínimo de personas necesario para ello. La coyuntura, en resumidas cuentas, juega a favor de Lino Mouriño, que tendrá que lidiar en todas estas plazas para conseguir su objetivo de reactivar el partido y superar la situación de crispación y atonía en la que lo deja su antecesora. Y, al mismo tiempo, demostrar la capacidad de su gente a unos y otros sin caer en errores anteriores. Retos por delante no les faltan. El primero, las autonómicas. Y a continuación, ¿el relevo en el despacho de Ravella?