AREOSO | O |
14 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.ME VAN A PERMITIR, pero hoy me levanté con ganas de lanzarme no a la piscina, sino directamente al mar, y de decir lo que creo que hoy diría la ría si la ría pudiese hablar. Si, ya lo sé, se están preguntando que con qué autoridad hago esto. Pues con la misma que muchos otros que viven profundamente la ría pero, eso sí, desde su cómoda oficina. Así que, como ría de Arousa que soy en este momento, quiero que la gente del mar continúe defiendiéndome. Quiero seguir sustentando a miles de familias durante generaciones. Quiero que los vertidos no amenacen más mis recursos. Quiero que nadie ponga en peligro mi poder de regeneración. Deseo que miles de turistas lleguen aquí cada año y se bañen en mis aguas y recorran mis costas y disfruten de mis hermosos paisajes y del sabor de mi exquisita gastronomía. Pero les diré lo que no quiero. No quiero que sigan llenando mis fondos de basura en nombre de un malentendido progreso. No quiero que esquilmen mis recursos. No quiero que pongan a mis pies un manto de adefesios urbanísticos. Pero, sobre todo, no quiero que nadie utilice mi nombre para entregarse a luchas particulares. Ni mucho menos que nadie, otra vez en mi nombre, se dedique a la refriega política.