Tabaco

| XURXO MELCHOR |

AROUSA

ENTRE LÍNEAS

08 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

TRAS más de dos años sin encender un cigarrillo, me he animado a cantar victoria. Ya lo puedo decir: he dejado de fumar. ¿Y por qué me he quitado del vicio? La verdad, ni me encuentro mejor de salud, ni estoy hecho un David Cal, ni me sabe mejor la comida que antes. Todo es más o menos igual que siempre. Entonces ¿por qué dejarlo? Para los que sigan echando humo por la boca y quieran desengancharse, les voy a contar mi secreto. No ha sido el miedo al cáncer (que lo tengo, vaya si lo tengo) lo que me dio la fuerza de voluntad necesaria para apagar la última colilla. Tampoco el sablazo que te meten en el estanco por cada cajetilla. No. Ha sido mi odio hacia Mr. Philip Morris. No estoy dispuesto a darle un centavo a ganar a este señor. Conmigo que no cuenten más que para encender un buen habano. Y sólo de vez en cuando.