En directo | Una mañana a remojo A las 8.30 horas ya hay quien nada en el recinto municipal. Un desayuno acuoso que ayer muchos completaban con un baño de burbujas o unos minutos al vapor
02 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.? simple vista, las ocho y media de la mañana es una hora dura para hacer deporte. A esa hora, un cuarto del país se toma su cafelito, otro se despereza de las sábanas y, a los que no les queda más remedio, hacen frente a la jornada laboral. Pero muchos también hacen deporte. Lo hacen. Queda demostrado si, a eso de las nueve y pico, uno se acerca a la piscina municipal vilagarciana. La recepción. Mientras una oye las indicaciones de la amable señorita medio en sueño medio despierta, llegan ellas. Son las diosas del deporte mañanero. Señoras, en su mayoría abuelas, que no les coge de nuevo lo del baño a primera hora. En recepción las conocen por sus nombres y no necesitan enseñar su renovado carné de abonado para pasar al vestuario. Una vez allí, gorro y gafas y al agua patos. Con sus trajes de baño floreados, ajenos al bum de Speedo o Arena como marcas piscineras, se sumergían ayer a recibir sus primeras clases de la nueva temporada. Las aprendices, con una joven monitora a hacer el muerto e iniciarse en lo de darle a los pies. Las de perfeccionamiento, a hacer los primeros largos a crol ante la atenta mirada del profesor. Hasta ahí la historia era común para muchas, pero ayer había sorpresa: el famoso e increíble spa. Nada más entrar a ese templo de la relajación, al mini balneario, dos fornidos muchachos disfrutan del baño de burbujas. Sólo con verles la cara da gana de lanzarse de cabeza al hidromasaje. Pero no. Antes, la fisioterapeuta de la zona da una serie de recomendaciones a los usuarios. Hay circuitos para los problemas circulatorios, para los respiratorios, para los renales... Y muchas indicaciones para las personas con hipotensión o varices. De todas maneras, y mientras la curiosidad femenina pregunta si las bañeras de burbujas son una para hombres y otra para mujeres, la médico indica que los usuarios pueden pedir una valoración del fisioterapeuta de manera gratuita. Casi no hace falta, las congregadas en el corrillo preguntan al doctor desde si el chorro ciclónico vale para la reuma a si el vapor es contraproducente con las prótesis. Después del interrogatorio, placer de los dioses en el balneario. Sigue el recorrido. Muchas de las presentes acudirán hoy también a la zona del gimnasio, «yo me apunto a todo», dice una mujer que frisa los setenta y tantos. Por el momento, ducha colectiva. En la piscina, como en el amor, no hay edad. Desde los recién nacidos hasta el infinito están todos convidados.