El palomar El PP celebra este sábado una popular comida en el pazo Quinteiro da Cruz, en Ribadumia; en la cita ya no habrá ministros, pero sí muchos alcaldes
26 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El centro de la comidilla política está otra vez en Ribadumia, donde el secretario general del PP pasa sus vacaciones. Y es otra vez en el corazón de O Salnés donde los populares afilan las espadas para la próxima contienda electoral. El sábado habrá una comida en el pazo Quinteiro da Cruz organizada por la ejecutiva provincial en la que se prevé la asistencia de 41 alcaldes y y tres alcadesas, además de presidentes de las agrupaciones locales, diputados nacionales, autonómicos, provinciales y senadores. No estará el que se perfila ya como candidato permanente, Manuel Fraga, pero sí Mariano Rajoy. A mí no me invitaron, por supuesto, y menos mal, porque estaré ocupada preparando mi disfraz de bruja para la Noite Meiga, pero he de reconocer que, para el que guste de andar por los mentideros políticos, la cita no tiene precio, con lo revuelta que anda la cosa y las incógnitas que hay en torno a los próximos resultados electorales. Y aunque el presidente del Gobierno ya no veranee en Porto do Son, los gallegos no nos podemos quejar de la presencia institucional en nuestras tierras, sobre todo en nuestra comarca de O Salnés. Porque si a Ribadumia la convirtieron un par de votos en eje de la política popular, los del otro bando, los socialistas del Gobierno central, quedaron prendados de A Illa, un gusto que yo comparto, no me duelen prendas reconocerlo. Los gustos de los ingleses Y unos y otros, populares y socialmajetes habrán descorchado y descorcharán aún muchas botellas de albariño en esos encuentros, que sobre las cualidades de los caldos blancos gallegos parece que hay unanimidad. Y no son los únicos. Los ingleses parece que se han rendido también sin remedio a favor de los vinos de Rías Baixas. Dice el consello regulador que el Reino Unido ocupa el segundo lugar en las exportaciones de la denominación, con 154.205 litros vendidos en el 2003, y que en los últimos cinco años crecieron más de un cien por cien. Y que todavía van a por más, que no sólo de té y ginebra vive la Gran Bretaña.