El palomar Los amantes del baloncesto tienen hoy una cita con la selección en la plaza de A Peixería. Y mañana, en O Grove, todos atentos a Bea y Mascato
25 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Me tacharán de frívola, como a las ministras de ZP, pero miren qué pedazo de cuerpos me acompañan hoy en esta página. Ya sé que son grandes deportistas y chicos olímpicos que sudan la camiseta para estar donde están, lo sé y los respeto por eso. Pero, además, son chicos de bandera, se miren por donde se miren. Pregunta Se preguntarán qué criterio he seguido para escoger entre todos nuestros seleccionados a mis compañeros de página. Pues el criterio, señores míos, es muy sencillo. Miren primero la foto inferior. Es Navarro, el jugador más sexy de la selección española de baloncesto -a ojos de esta cronista, claro está-. Navarro y sus compañeros de equipo -un tal Gasol anda por el medio- se juegan hoy su carrera olímpica contra la poderosa selección de EE UU. Como el momento no deja de ser histórico, el club BBC de Vilagarcía ha decidido compartirlo con todos los amantes del basket. Y por esa razón, hoy, a la una y media del mediodía en A Peixería, una pantalla gigante permitirá seguir las peripecias de los chicos más altos y rápidos del mundo. Yo no sé si podré pasar por la plaza. Pero el partido no me lo pienso perder. La Bomba Navarro me necesita. Seguro que les suenan esos dos cuerpos serranos made in O Grove. Alfredo Bea y David Mascato también están en las Olimpiadas, y no precisamente como novatos. Ya tienen garantizado el pase a la final de mil metros de C-2 -bueno, lo de C-2 no sé exactamente lo que es, pero el caso es que ya están en la final-, y mañana se dejarán la piel en el agua para conseguir un metal con el que volver a casa por todo lo alto. Y, como no podía ser de otra manera, el club al que pertenecen, el Breogán de O Grove y la concejalía de Deportes de este municipio han tenido la feliz idea de poner una pantalla ante la que se puedan sentar todos los aficionados del municipio meco para ver como Bea y Mascato atraviesan la línea de meta. La cita es mañana, a las nueve de la mañana, en la casa de cultura. De deporte, digo. Pero me he documentado para poder contarles que mis campeones grovenses se quedaron con la miel en los labios en Sydney. En los mil metros se quedaron de novenos, y en los quinientos de quintos. Seguro que en esta ocasión la suerte va a jugar a su favor. Y si no es así, no importa: que son unos campeones no lo duda nadie.