Por quejarse que no sea

FÁTIMA FRIEIRO

AROUSA

AREOSO | O |

24 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Corren buenos tiempos para la libertad de expresión, por lo menos en lo que a quejarse se refiere. De hecho, sólo hace falta echar un vistazo a las noticias publicadas en este periódico en los últimos días y uno se da cuenta inmediatamente de que el patio está revolucionado y de que la gente no hace otra cosa que reivindicar derechos de aquí y de allá. Los vecinos de Vilaxoán protestaban por el mal estado de sus playas y de sus viales; los jóvenes futbolistas de Vilanova están que trinan ante la inoperancia del Concello para proveerlos de instalaciones deportivas adecuadas; los bomberos reiteran sus amenazas y se quejan porque quieren un sueldo digno; algunos de los vecinos de Vilagarcía se quejan de la peatonalización y, al mismo tiempo, del embotellamiento. Por si fuera poco, las protestas se extienden al tema de las fuertes lluvias del mes de agosto como si el remedio a ese mal endémico de Galicia fuese cosa de hombres. Para más inri, el domingo pasado en una comida familiar las quejas se acrecentaron con motivo del cobro en la explanada TIR. Digo yo que por quejarse que no sea, aunque no nos hagan ni caso.