Olores y sonidos sin lugar a dudas

AROUSA

AREOSO | O |

16 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EL MAGO de los olores es el autor de El perfume , que fue capaz de encontrar las palabras adecuadas para los miles de matices que se encierran en un frasco de colonia. Los más profanos somos incapaces de tales virguerías, pero aún así podemos identificar una ciudad o una cita señalada en el calendario por sus olores, sus sonidos y hasta sus sabores. Si a mí me tapan los ojos, me llevan de viaje y me sueltan en Madrid, me ubico sólo por el ambiente, entre cálido y seco. Y como a cualquier hijo de vecino que haya vivido sus años mozos en las discotecas, una canción me puede transportar al pasado para hacerme revivir una situación determinada, feliz o desgraciada, y contagiarme del espíritu de aquella jornada. La Festa da Auga tiene también sus olores, sus sonidos y sus sabores. Se despierta uno a las diez de la mañana y, en lugar de ruidos de coches, se oyen gritos de jóvenes que deambulan por las calles. Huele a mojado, cómo no. Aunque no se viva en la zona húmeda ni haya pasado la procesión. Y eso a las diez. Porque ya a la una de la tarde, metido en la zona cero, huele a una característica mezcla de perfumes y champús con vino y cerveza. Ningún otro día huele igual en Vilagarcía.