En directo | Pontevedra pone fin a la gira gallega de El Canto del Loco
16 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?unque el domingo, el tiempo fue más bien propio del invierno, esto no supuso un impedimento para los miles de fans que esperaban disfrutar con sus ídolos El Canto del Loco. A las 21.30 horas, largas filas de personas se divisaban ya desde el otro lado del puente. Entre ellas, familias, y, sobre todo, niñas, muchas niñas, esperaban a que se abriesen, impacientes, las puertas del Recinto Ferial. Aunque el Ayuntamiento había fijado el comienzo del concierto a las 22.30 horas, media hora antes, los primeros acordes comenzaron a sonar. Dani Martín, como siempre, sencillo, con camiseta negra y vaqueros, comenzó a entonar la conocidísima Ya lo sé, lo que eres corazón... y un entregado público coreó con ellos el gran éxito de Estados de Ánimo. Entre gritos de «Arriba Pontevedra» y «Pontevedra nos mola cantidad», llegó el delirio entre sus fans. Siguió un repaso por sus primeros éxitos de El Canto del Loco y A Contracorriente. Sobre las once menos cuarto, los ritmos más movidos dejaron paso a los acordes más lentos. Dani, y su primo David cantaron a dúo las baladas más conocidas y que más emocionaron a los asistentes. Pidiendo «un grito de felicidad», los chicos se metieron definitivamente al público en el bolsillo con «moitos biquiños». Tras seis noches consecutivas tocando, el grupo estaba motivado y lo dio todo en el escenario, ante un público también motivado. Tras un breve homenaje a Hombres G, decidieron describir el ambiente que se vivía con el tema de los Rodríguez, Hace calor. Debido al insoportable calor que hacía, las puertas laterales del recinto tuvieron que abrirse, y los madrileños decidieron lanzar botellines de agua a las personas de las primeras filas. Tras Sueños, y como broche de oro del concierto, la Madre de José sirvió para poner el punto y final a la cita pontevedresa. La otra cara No se puede afirmar exactamente que el concierto discurrió con toda la normalidad. Más de veinte jóvenes tuvieron que ser atendidas por la Cruz Roja en el transcurso del espectáculo a causa de lipotimias, ataques de ansiedad y dificultades respiratorias. El trabajo de los voluntarios no fue sencillo porque, al no habilitarse los pasillos laterales de seguridad, tuvieron que abrirse paso entre la multitud. La labor de los periodistas tampoco fue fácil.