AREOSO | O |
13 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.SI UNA FUERA mal pensada, podría llegar a pasársele por la cabeza que a los mandamases que nos gobiernan no les interesa demasiado que se debatan en la calle esos grandes proyectos con los que nos van a alegrar la vida. Es una tesis que tengo desde hace mucho tiempo, y que ultimamente se ha visto confirmada por la decisión de Portos de sacar a exposición pública el proyecto del macropuerto deportivo para O Grove cuando precisamente todo O Grove está hasta las cejas de trabajo. Vamos, que la Xunta no ha estado muy fina y segura cuando ha mirado el calendario y ha dejado caer todo el peso de la deuda histórica con este ayuntamiento turístico cuando está invadido por los visitantes, con las cafeterías a tope, los hoteles llenos y los restaurantes a rebosar. Aunque claro, ¿qué pueden querer alegar los hosteleros, o la cofradía, o quien sea? Todo el mundo sabe que el puerto deportivo es un bien indiscutible, y su diseño de una perfección casi divina, así que todas las críticas que lleguen provendrán del lado oscuro y no tendrán otro objetivo que el de molestar y fastidiar. Yo estoy íntimamente convencida de que el debate es sano y que la crítica hace avanzar el mundo. En O Grove se han pasado de rosca con lo de hablar y hablar. Pero no me parece que este sea el mejor momento para cambiar formas y fondos.