¿Una plaza en propiedad?

Marta García Márquez SANXENXO

AROUSA

Crónica | El parking de Sanxenxo se abarrota Alrededor de cuarenta coches llevan más de 20 días aparcados en el garaje del puerto de Sanxenxo. Una capa de polvo y tierra y folletos de publicidad acumulados los delata

05 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una y el lunes y el martes y julio y agosto.... Alrededor de cuarenta coches llevan aparcados desde hace más de veinte días en el subterráneo del puerto. Sus ruedas son como cuatro patas de cama ante una espera interminable de arranque de motores. La acumulación de folletos de publicidad y una capa importante de polvillo y tierra los delata. Muchos de los veraneantes de Sanxenxo han visto en el nuevo aparcamiento la oportunidad de colocar su transporte eternamente, como si de un garaje privado se tratara. El único recorrido que tienen que hacer en su mes de vacaciones no necesita de motor: una etapa diaria Silgar-apartamento, apartamento-Silgar bien se puede hacer andando, así que olvidan sus pertenencias a orillas de la ría y se ponen en forma con el caminito de San Fernando. La mayoría de los vehículos tienen matrícula de Pontevedra, afincados de la provincia que ya lo tienen todo visto y no se mueven de la villa para nada. Los dueños de estos coches prefieren anquilosarlos hacia la parte central del mismo, por donde circulan más coches, para que así puedan estar más controlados ante posibles robos. Allí, entre el tumulto, se puede diferenciar entre los que acaban de ser estacionados y los que llevan largo tiempo bajo techo. Estas plazas fijas dificultan más si cabe las posibilidades de encontrar un sitio en el abarrotado Sanxenxo. Una usuaria del servicio afirma que las mejores horas son a primera de la mañana y al mediodía. Uno puede acertar sin problemas si se trata de uno de ellos con solo observar el cristal delantero, resulta difícil conducir un vehículo con un centímetro de polvo a la altura del volante. Algunos de ellos portan ciertos mensajes subliminales como lávate, puerco, o incluso un improvisado te quiero mami. Si nadie lo remedia dentro de poco la vegetación buscará su sitio al lado de sus neumáticos. Menos mal que el verano y las vacaciones solo duran unos meses.