Yo sí tengo un problema sexual

AROUSA

AREOSO | O |

02 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

UN DÍA les engañaron. Un compañero de esta redacción les indujo a leer su comentario alegando tener un problema sexual que al final se quedó en agüita de bacalao. Sólo buscaba captar su atención. No como yo, con mi problema sexual a cuestas y dispuesta a narrárselo a ustedes con pelos y señales. Situémonos en sábado noche. Me dirijo a un pub con un acompañante masculino de cuyo nombre no debo acordarme. Directos a la barra. Él, abstemio de madre y padre, pide uno de esos zumos con edulcorantes e ingredientes que oscilan entre la zanahoria y el mango. Yo, cuyo paladar no se resiste a saborear un buen ron de La Habana, solicito el cubata de rigor. No pasan dos minutos y ya tenemos delante las viandas. Yo, un zumo de esos rarillos y él su copa. Sí señor, un cubata como buen hombretón que es. En cambio yo, un liquidito sin alcohol para que no se maree la nena. Pasan los días y la historia se repite. Da igual que el que sirva lleve faldas o pantalones y que anden agudos de oído o necesiten el sonotone. Lo peor es que el acompañante saca peito de lobo cuando ve la deferencia de los camareros. Ya se lo he dicho, menudo dramón sexual.